Mucho de lo que Rosa Gloria Chagoyán aprendió del cine en los inicios de su carrera se debió al recientemente fallecido Mario Almada.

La actriz llegó formalmente a la pantalla grande con Los desarraigados (1976), bajo la dirección de Rubén Galindo, en la que se abordaba el maltrato a los migrantes al llegar a Estados Unidos.

“Lo amaré siempre, aprendí muchas cosas, me decía: cuida la cámara, hay que cuidar muchas cosas. Yo venía más de teatro y (en cine) no se necesitaba hablar fuerte, sino más que nada íntimamente para mostrar las emociones”, recuerda “Lola la Trailera”.

“Lo hacía natural, era casi inexpresivo y eso le dio a él la fama, por eso querían verlo en esos papeles, él le dio a la clave y ha sido un consentido de todos los mexicanos, deseo que descanse en paz”, reitera.

Chagoyán y Almada trabajaron juntos posteriormente en los largometrajes Herencia de muerte y El hijo del sheriff.

Ella se encuentra en esta ciudad donde Feratum, Festival Internacional de Cine Fantásticos, Terror y Sci-Fi le rinde un homenaje a su carrera.

ml

Google News

Noticias según tus intereses

[Publicidad]