El odio a los migrantes, la apuesta electoral

Enriqueta Cabrera

La elección intermedia en Estados Unidos es ya un referéndum en torno al gobierno del presidente Donald Trump, no se trata de una elección en la que se estén debatiendo políticas distintas a las de la elección presidencial en 2016. El eje de la campaña de los republicanos gira en torno a la amenaza que representa la inmigración. La frontera con México está militarizada con alrededor de 15 mil efectivos.

Las caravanas que viajan desde Centroamérica, dice Trump, traen delincuentes, golpeadores, violadores, asesinos, narcotraficantes. No importa que sea mentira y que estén integradas en más de 90% por familias con mujeres, jóvenes y niños.

Lo que importa es la percepción de los electores, el miedo por la amenaza que representan los centroamericanos y de que los demócratas alientan la inmigración, puedan ganar la mayoría en la Cámara de Representantes.

Un factor importante en la elección, y que podría hacer la diferencia en el resultado, es el voto de mujeres jóvenes y minorías como latinos y afroamericanos, que en 2016 dieron un débil apoyo a los demócratas, y el cual podría ser decisivo hoy.

La polarización política de la elección presidencial de 2016 se mantiene en las campañas de 2018 con el liderazgo del presidente, que cuenta con el voto duro de quienes lo eligieron. Frente a la inminente amenaza de una invasión inexistente, Trump toma decisiones en “defensa” de Estados Unidos con la movilización de tropas del ejército con más de 15 mil efectivos pertrechados y listos para intervenir ya en la frontera para impedir el paso de las tres caravanas, que suman ya cerca de 14 mil personas, familias, en busca de asilo, que huyen de la violencia y la pobreza. Esa frontera pacífica a lo largo de 3 mil 185 kilómetros, con ciudades hermanas, intercambios múltiples, donde habitan más de 20 millones, ahora se encuentra militarizada unilateralmente por decisión de Donald Trump.

La frontera con más cruces diarios en el mundo, de ese tamaño es la convivencia y los intercambios pacíficos de personas y de bienes. Lamentable, México no ha dicho nada, ni el Presidente en funciones, ni el presidente electo.

Las tropas podrán responder con balas, dijo Trump. Luego ser desdice, sólo si son atacados.

Además, ya se están instalando cercos de alambre de púas para impedir que los inmigrantes crucen la frontera. ¡Vaya mensaje de buena vecindad!

Lo importante es dejar la percepción en los electores, que votarán el martes 6, de que las caravanas llegarán de un día para otro, sin importar que tarden aún semanas en llegar, ni que sea gente pacífica, pobre, lastimada, familias en busca de refugio.

Percepción son votos, frente al riesgo inmediato y a la capacidad del presidente que toma las decisiones correctas para salvar a EU de esa catastrófica invasión. No importa que sean seres humanos desvalidos, familias, huyendo de la pobreza y de la violencia en sus países. El riesgo está ahí, las presenta como caravanas integradas mayoritariamente por delincuentes. Trump culpa a los demócratas de la inmigración.

Una característica importante del panorama electoral es el desgaste político que sufrió el Partido Republicano y que se manifiestó en el avance de los demócratas en algunos estados o distritos que fueron bastiones de los republicanos.

En los últimos días, la campaña se radicalizó frente a la posibilidad de que los demócratas ganen la Cámara de Representantes. Han votado anticipadamente ya 40 millones, esa era la meta a alcanzar para hoy, el día de las elecciones, serán más los que hayan votado anticipadamente.

La inmigración fue durante la campaña el tema principal del discurso del presidente en la concentraciones que encabeza en bastiones de sus seguidores.

Desde la salida de la primera caravana de Honduras el tema creció y se afianzó en los miedos y los odios a los inmigrantes: ahí vienen los más terribles enemigos, incluso con gente de Medio Oriente.

El tema está bien posicionado entre el electorado rural de Trump, donde tiene un apoyo de alrededor de 80%. La amenaza de la inmigración ayuda a consolidar la base electoral de los republicanos ahora, al igual que lo hizo en 2016.

La inmigración indocumentada es rechazada y vista como una amenaza para el empleo y la seguridad. Es fuente de apoyos electorales. Trump no ha cambiado, ni tampoco sus electores.

Esta elección será un referéndum, pero no será una elección que anuncie grandes cambios. Sin embargo, la base electoral de los demócratas está avanzando. Habrá que tener en cuenta que la elección presidencial de 2016 la definieron los votos del Colegio Electoral, aún cuando los demócratas tuvieron la mayoría del voto ciudadano en las urnas, 3 millones. En la elección intermedia de hoy lo que cuenta son los votos ciudadanos.

Está en juego la elección de toda la Cámara de Diputados y de 30% del Senado, además de otras elecciones locales.

En general en la elección intermedia en EU se observó un avance de la oposición al partido del presidente. Podría ahora la Cámara de Representantes quedar controlada por una mayoría demócrata. Eso dificultaría al gobierno de Trump, que hasta ahora ha tenido el control total de las dos cámaras con mayoría republicana. Checks and balances.

No se anuncian grandes cambios, sino el atrincheramiento de cada partido y grupo de electores, los republicanos con el electorado rural, y los demócratas con el electorado urbano, de mayor nivel educativo.

Estados Unidos es un país dividido políticamente desde la derrota del bipartidismo por el Tea Party y los republicanos durante el gobierno de Obama. Crecientemente polarizado con el gobierno Trump.

Los votos definirán una elección importante en términos de una dosis necesaria de equilibrio de poderes, o habría que decir de un menor desequilibrio.


***Foto: El presidente Donald Trump ayer, a su llegada a un mitin electoral en Cape Girardeau, Missouri. (CAROLYN KASTER. AP)


Periodista y analista de temas internacionales

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