Damnificados... y ¿rehenes?

Editorial EL UNIVERSAL

Si la atención a damnificados de una tragedia ha tomado más de 10 meses ¿qué puede esperar el ciudadano que clama simplemente por mejores servicios y un buen gobierno?

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La burocracia, las disputas partidistas, la falta de transparencia y el desvío de recursos pueden convertirse en enormes obstáculos para el bienestar ciudadano. De ello saben mucho los damnificados por los sismos del pasado 19 de septiembre.

La primera Comisión de Reconstrucción, integrada por ciudadanos semanas después del terremoto, topó de frente en la Asamblea Legislativa con decisiones partidistas que pretendían que los recursos se dispusieran bajo su criterio. La pugna terminó en la renuncia de los miembros de la comisión.

La anterior jefatura de Gobierno envió entonces una iniciativa de ley para que el dinero fuese operado únicamente por la Secretaría de Finanzas, aunque en el fondo el problema se mantuvo porque no se modificaron las etiquetas presupuestales.

Por ese motivo, hace 5 semanas la actual autoridad envió otra iniciativa para reformar el Presupuesto de Egresos con el fin de reasignar casi 700 millones de pesos para el Fideicomiso Público para la Reconstrucción. El periodo de campaña, primero, y el postelectoral, de ahora, fueron los pretextos para alargar la posibilidad de que los legisladores locales aprobaran el proyecto de la autoridad y se abriera la puerta a los recursos.

Ante la actitud indolente de los diputados, el gobierno de la Ciudad de México ejerció su facultad de disponer de recursos del Fondo de Atención a Desastres para la CDMX.

Mientras se daba el estira y afloja por la asignación de recursos transcurrieron 10 meses del terremoto. Actualmente muchas familias permanecen aún en campamentos improvisados o en casas de parientes. Para recordar a la autoridad de la situación que enfrentan, en este lapso han tenido que cerrar vialidades y manifestarse en varias ocasiones.

A lo anterior se suma la falta de transparencia en las donaciones económicas, nacionales e internacionales, que se depositaron para la reconstrucción. Incluso ayer el Instituto Nacional Electoral sancionó a Morena porque los recursos de un fideicomiso para ayudar a víctimas del sismo terminó beneficiando a candidatos de ese partido.

Sobre las donaciones recibidas por el gobierno capitalino, hay datos de que una parte se destinó a la construcción de casas en Xochimilco, pero se ignora el paradero del resto. EL UNIVERSAL reporta hoy que a pesar de que a finales del año pasado se acordó la edificación de vivienda en esa delegación, las obras van a ritmo lento.

Si la atención a damnificados de una tragedia ha tomado más de 10 meses ¿qué puede esperar el ciudadano que clama simplemente por mejores servicios y un buen gobierno?

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