No conviene un Pemex quebrado

Editorial EL UNIVERSAL

Cualquier medida de ahorro es como oxígeno puro. Una tabla de salvación para Pemex es apostar a la eficiencia, calidad y productividad de sus empleados. Es tiempo de que muestren solidaridad con la empresa

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La complicada situación económica que enfrenta Petróleos Mexicanos requiere de un plan integral de saneamiento de sus finanzas en el que invariablemente se tendrá que afectar al número de trabajadores.

EL UNIVERSAL revela hoy que están por darse los primeros pasos en ese sentido. En 2018 la empresa productiva del Estado cerró con una plantilla de 128 mil 21 trabajadores, pero para este año tiene previsto operar con 111 mil 855 trabajadores, entre empleados de confianza y sindicalizados, lo que equivale a un ajuste de poco más de 16 mil plazas.

Además, su Consejo de Administración le fijó un techo presupuestal para salarios, prestaciones y nómina de jubilados por 90 mil 837 millones de pesos, 3 mil millones menos que el año pasado.

Expertos señalan que los problemas de Pemex principalmente son de corte fiscal (las excesivas contribuciones tributarias que le impusieron) y de escaso apoyo financiero oficial, pero una de las cargas más pesadas es el pasivo laboral, el dinero que requiere para atender solicitudes de pensión y jubilación de sus trabajadores.

Este diario ha dado cuenta, por ejemplo, que en 2018 Pemex solicitó 63 mil 873 millones de pesos para cubrir beneficios de 97 mil 474 jubilados; en promedio, cada trabajador petrolero jubilado cobra 54 mil pesos mensuales, pensiones muy por encima de las que recibe la gran mayoría de jubilados del país y que no encajan en absoluto en la que es considerada la empresa más endeudada del mundo.

Para este año la petrolera también está adoptando acciones de ahorro de recursos como la reducción de viajes a seminarios, congresos y conferencias, la limitación de acompañantes en comisiones y la prohibición de compra de boletos de avión en primera clase y clase de negocios, entre otras.

En el túnel en que se halla Pemex cualquier medida de ahorro es como oxígeno para quien respira con dificultad.

De parte del sindicato petrolero tendría que presentarse el compromiso de poner su parte para revertir la situación de una compañía que les ha permitido destacar siempre en el sector laboral en cuanto a beneficios obtenidos y salarios devengados. Datos de septiembre de 2018 señalan que el total de trabajadores jubilados creció 40% en seis años, por lo que la empresa está cerca de tener un trabajador activo por un jubilado, hecho que genera mayores riesgos económicos.

Una tabla de salvación para Pemex es apostar a la eficiencia, calidad y productividad de sus empleados. Es tiempo de que muestren solidaridad con la empresa. Ni a ellos ni a nadie le conviene un Pemex quebrado.

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