Un fantástico lugar llamado Tatacoa

A la Tatacoa se llega tras un recorrido por tierra de 45 minutos desde Neiva. (Foto: Alexander Schimmeck)
Destinos 11/12/2015 00:15 GDA / El Tiempo / Colombia Actualizada 04:28
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Uno de los mejores lugares para ver estrellas se encuentra en Colombia

Los más aventureros pueden acampar en las zonas aledañas a las rancherías. (Foto: Joz3.69)

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Los más aventureros pueden acampar en las zonas aledañas a las rancherías. (Foto: Joz3.69)

El diverso colorido de sus valles se mezcla con la escasa vegetación; algunos cactus superan los tres metros de altura. (Foto: Jonathan Hood)

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El diverso colorido de sus valles se mezcla con la escasa vegetación; algunos cactus superan los tres metros de altura. (Foto: Jonathan Hood)

Aquí se puede visitar el Cuzco, donde los montículos cambian su tonalidad del naranja al rojo; el Valle de los Fósiles o los Hoyos. (Foto: Alejandro Mateus)

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Aquí se puede visitar el Cuzco, donde los montículos cambian su tonalidad del naranja al rojo; el Valle de los Fósiles o los Hoyos. (Foto: Alejandro Mateus)

El Observatorio Astronómico de la Tatacoa es visitado por amantes de la astronomía de todo el mundo. (Foto: Rodrigo Bernal)

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El Observatorio Astronómico de la Tatacoa es visitado por amantes de la astronomía de todo el mundo. (Foto: Rodrigo Bernal)

La luz que ilumina el desierto de la Tatacoa la proveen estrellas fugaces, constelaciones, cúmulos estelares, nebulosas, planetas y otros elementos y fenómenos astronómicos. Y todo en medio de un desierto tostado del que brotan impresionantes formaciones de arena que parecen esculturas.

El cielo de este destino mágico del departamento del Huila, de más de 56 mil hectáreas, es el más despejado de Colombia. A simple vista se puede observar el centro de la galaxia en la cual se encuentra nuestro planeta: la Vía Láctea.

La Tatacoa, a donde se llega tras un recorrido por tierra de 45 minutos desde Neiva, cuenta con un observatorio astronómico dirigido por el astrónomo Javier Fernando Rúa. Él, todos los días, imparte charlas sobre lo que se dibuja en el firmamento. Viajeros, principalmente extranjeros, lo siguen concentrados y fascinados.

El firmamento se revela a la vista de todos y en más detalle con la ayuda de los telescopios dispuestos para ellos. La charla y la observación tienen un costo de aproximadamente 133 pesos mexicanos por persona. Cuando los generadores de energía son apagados, antes de caer la tarde, y la profunda noche empieza a oscurecer el desierto, dos puntos luminosos dominan el firmamento con su brillo: nada más ni nada menos que los planetas Venus y Júpiter.

A simple vista parecen estar muy cerca. ‘‘Esta proximidad es conocida como conjunción planetaria; no sucede con mucha frecuencia”, explica el astrónomo y director de la Sociedad Antioqueña de Astronomía (SAA), Ramiro Monsalve, quien suele viajar a la Tatacoa con otros amantes del cosmos.

Cientos de fanáticos de la contemplación astronómica de todo el mundo llegan hasta este destino colombiano, arman su carpa, montan su telescopio, alistan sus cámaras y se disponen a disfrutar un cielo despejado, puro, sin contaminación, luminoso y lleno de vida.

La afluencia de astroturistas motivó a los residentes del desierto a convertir sus rancherías en alojamientos, donde también se provee alimentación típica de la región y servicios sanitarios a precios muy económicos: una noche cuesta desde 133 MXN.

Los más aventureros pueden acampar por un precio mucho menor en las zonas aledañas a las rancherías.

Las bellezas del día
El desierto de la Tatacoa cautiva de día y de noche.

El diverso colorido de sus valles se mezcla con la escasa vegetación dominada por cactus de todos los tamaños, algunos de los cuales superan los tres metros de altura.

Uno de los lugares más visitados y más fotografiados es el Cuzco. Allí, una serie de montículos de arena va cambiando de color en tonalidades naranjas y rojas, dependiendo de la hora del día y del sol. Caminar por allí es una grata experiencia.

Más adelante se encuentra el Valle de los Fósiles, donde la tierra toma un color ocre. Se llama así porque algunas de las formaciones parecen animales fosilizados.

Luego se encuentra el sector conocido como Los Hoyos, donde se impone una piscina de agua natural que brota de las entrañas del desierto. Los 42 grados centígrados de temperatura de la Tatacoa –que pueden llegar a 45– son razón más que suficiente para sumergirse es sus refrescantes aguas.

Un destino único, privilegiado, donde el universo cobra diversas formas de vida en la tierra y en el firmamento. Un lugar que todo colombiano debería conocer.

Por si vas
Las charlas de astronomía en el observatorio y el uso de los telescopios cuestan aproximadamente 52 pesos mexicanos.
Informes en: www.tatacoa-astronomia.com
Villavieja queda a 15 minutos, en carro, del desierto. Allí está el hotel ecológico Yararaka. Tarifas: desde 265 pesos la noche. Tel.: 313 247 0165.
La agencia Huiltur ofrece visitas guiadas. Tel: 311 595 9588.
No olvides llevar agua potable, protector solar, repelente de insectos y ropa muy fresca.
En Neiva, en la terminal de transportes, hay camionetas que van hasta el Observatorio Astronómico. Allí, y en los alrededores, se encuentran posadas rurales que ofrecen alojamiento económico y alimentación. El recorrido dura 40 minutos. La otra opción es llegar hasta Villavieja (a media hora), donde hay hoteles y agencias de viajes que lo orientarán.

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