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diana.briseno@eluniversal.com.mx
Atrás queda la vieja élite, esa que entendía el concepto de lujo como una manera de gastar en artículos costosos y realizar solo viajes suntuosos. Aunque el turista VIP no ha abandonado las comodidades ni las travesías fastuosas, su prioridad, en la actualidad, es vivir nuevas experiencias, dice Matthew Upchurch, CEO de Virtuoso, una red de servicios para viajes de lujo con presencia en más de 30 países.
Estos viajeros quieren observar, sentir y probar aquello a lo que pocos tienen acceso, como las largas travesías al Ártico, que desafían el clima en embarcaciones que no son las más opulentas. La recompensa es disfrutar del vasto paisaje blanco, al que solo un puñado de personas llega.
Upchurch dice que este segmento viaja cada vez más en familia, de hecho, México fue uno de los primeros en hacerlo. Para aquellos que tienen niños, no solo es una oportunidad de convivir y divertirse, también es parte de una estrategia para convertirlos en ciudadanos mundiales, es decir, en personas con mentalidad abierta, proactivas, con consciencia global y sobre todo curiosas.
El viajero de lujo generalmente es estudiado e informado; se convierte en un líder de opinión cuando tiene una buena experiencia y la comparte, pues su difusión es una de las mejores maneras de atraer turismo a un destino. Este tipo de explorador es un pionero, porque fue el primero en pagar por subirse a un crucero o a un avión y está dispuesto a emprender un viaje espacial.
En México, a pesar de que los lugares más buscados por los extranjeros, con mayor oferta premium, son Los Cabos y Cancún, el gusto por las rutas coloniales y de haciendas crece considerablemente. También “la Ciudad de México está siendo de lo más hot“, afirma el CEO. Lejos están los días en que la capital se consideraba un destino altamente inseguro.
Los mexicanos con poder adquisitivo están interesados en descubrir Jordania, Marruecos, Vietnam, Noruega y la India, sin dejar fuera Europa, pero con experiencias diferentes, como los recorridos gastronómicos y las rutas en bicicleta.
Matthew Upchurch concluye: “lujo es, ahora, encontrar a alguien que te dé lo que quieres, exactamente de la forma en que lo quieres.”
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