18 | MAR | 2019
Hetel Rodríguez encontró una nueva esperanza en la natación para seguir con una vida normal y productiva (AGUSTÍN SALINAS. EL UIVERSAL)

La natación los restablece

27/12/2016
00:34
Ramón Treviño
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Personas con ciertas lesiones se rehabilitan gracias a la terapia en el agua

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Salvó la vida de una persona desconocida y puso en riesgo la suya. Hoy, Hetel Rodríguez intenta recuperar la fuerza que perdió en las piernas tras una fuerte lesión en la columna vertebral.

“Yo era parte del equipo de primeros auxilios en una empresa. Sucedió un accidente, entonces al intentar rescatar a un trabajador, traté de levantarlo, pero en lugar de recargar el peso sobre mis piernas lo hice sobre mi espalda”. Hetel tuvo daños en el disco intervertebral y el nervio ciático de la pierna izquierda. “Perdí 86% de movimiento de la pierna izquierda y 31% de la [pierna] derecha”.

Rodríguez tuvo que soportar dos cirugías. “Los doctores intentaron varias cosas; sin embargo, todavía tenía muchos problemas”.

En una entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, explica que suma cuatro operaciones de espalda en poco más de dos años.

Hetel encontró una nueva esperanza en la natación. “Tengo cuatro tornillos, dos barras y un injerto óseo en la columna, y la única forma de recuperarme es a través del nado”.

Con ejercicios especializados y una constante disciplina, descubrió la fórmula perfecta para reencontrar su estilo de vida. “Vengo cuatro días a la semana”, explica después de una cansada sesión en la alberca de la Acuática Nelson Vargas, sucursal Coapa. “En la alberca es el único lugar donde puedo ser yo misma”.

Aunque lleva tiempo con los trabajos especializados, aún le falta para estar como antes. “Para estar fuera del agua todavía me falta. Fue una lesión muy fuerte y me va a llevar meses recuperarme. Pero si no fuera por la natación, no podría regresar a la normalidad. Yo no puedo estar en un gimnasio, porque me lastimaría. Solamente la alberca puede darme la fuerza y resistencia necesarias”.

Asimismo, Érick Cervantes, un joven de 26 años con discapacidad cognitiva por síndrome de Down, asiste a clases de natación para tener una vida social plena. “Él viene aquí a desenvolverse, interactuar y trabajar los músculos del cuerpo”, explica su madre, Esperanza.

Érick asiste a la acuática los viernes, donde nada con personas de su edad, mas es el único en su condición. “Participa muy bien en todas las actividades, es de los más participativos”, agrega su mamá.

El deporte le ha permitido al menor llevar una rutina semanal de muchas actividades extracurriculares. “Después de su escuela, vamos a la Universidad del Valle de México y toma clases de pintura. Lo hace muy bien”, presume Esperanza. “Toca el piano y le encanta la repostería”.

Por su parte, Alicia Vargas, después de un accidente en la rodilla, decidió buscar ayuda en esta escuela de natación por sus dos pequeños hijos.

“Fue una lesión que tuve hace mucho tiempo, pero un día, cuando me preparaba para una carrera fue cuando se agravó”, comenta Vargas.

“Tuve una desviación de rótula que se complicó muchísimo. Pasé varias veces por quirófano, porque no quedaba bien”. Alicia narra que tuvieron que fracturarle la tibia para acomodar tornillos y así ajustar la rótula.

“Fue un proceso muy largo”, reconoce Alicia. “Pero, con las sesiones de natación, la evolución ha sido bastante buena”.

La madre de dos hijos, de 11 y 9 años, afirma que con los tres días que viene a hacer ejercicios, sus problemas de rodilla han disminuido. “Llegué en marzo con un bastón, a las dos sesiones me lo quitaron y al mes y medio ya podía hacer bicicleta”.

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