Río de Janeiro.— Cuando el experimentado entrenador Juan Hernández conoció a Guadalupe González, de inmediato se percató de que la mexiquense tenía gran potencial para la caminata.

Fue entonces que el instructor se dedicó a potenciar las habilidades de la deportista como si se tratara de un diamante sin pulir. Ayer, finalmente vio culminada su obra con la medalla de plata obtenida por su pupila en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

“La mejor cualidad que tiene es la disposición; ella es de las personas que tienen ganas y que quieren llegar lejos. Lupita ha sido muy disciplinada, se ha sometido a todo tipo de trabajo y por eso se merece lo mejor”, comentó.

Cuando la hoy subcampeona olímpica llegó a prepararse con Hernández iba muy lastimada por un infructuoso paso por la prueba de 400 metros con vallas y el boxeo.

“Incluso, en algún momento no quería ya entrenarla, pero se recuperó tras meterla a entrenar natación y hacer hidroterapia. Su nivel fue aumentado día con día, sorprendiendo a toda la gente cercana a ella”.

La llegada de la marchista revivió la carrera de Hernández, entrenador del fondista Arturo Barrios y los medallistas olímpicos Carlos Mercenario y Bernardo Segura.

“Algunas veces, uno se encuentra esos garbanzos de a libra y ya lo que nos toca es darle mantenimiento. Estoy muy contento y orgulloso por todo lo que ha conseguido”, concluyó.

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