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Brasilia.— El futbol femenil se vio sacudido por la eliminación del vigente campeón olímpico, Estados Unidos, vencido por Suecia en la tanda de penaltis (4-3) luego de que el juego finalizara 1-1.
Será la primera vez en 25 años que la selección norteamericana, amplia dominadora de este deporte, no suba al podio en una gran competición. El equipo estadounidense venía de ganar —además— las últimas tres ediciones de los Juegos.
Fue un resultado que no estaba en los pronósticos, sobre todo teniendo en cuenta que las suecas habían hecho una muy floja primera fase, en la que llegaron a recibir un estrepitoso 1-5 contra Brasil.
Pero el futbol, al contrario de otros deportes, no admite lógicas ni superioridades teóricas, y ningún partido es igual a otro.
Pia Sundhage, la entrenadora escandinava, planificó muy bien el encuentro, aprovechando el conocimiento que tiene de las norteamericanas, a quienes llevó al título en Londres 2012. Y aunque el planteo, muy defensivo, pueda ser criticable, esta vez le resultó efectivo.
“Hemos perdido contra un manojo de cobardes”, fue la frase elegida por la siempre controvertida guardameta Hope Solo, para expresar su frustración por la derrota.
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