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Monterrey.— Diego Alonso llegó a Pachuca como una recomendación de Arturo Elías Ayub, mano derecha del magnate Carlos Slim Helú, cuando se asoció con el dueño del campeón, Jesús Martínez. Una apuesta que no falló.
Es un técnico joven, que tiene el ímpetu de un futbolista en activo, pero la sabiduría de un estratega veterano.
Tenía sed de revancha. Le dolió haber perdido una final previa con el León en casa. Se consumó su gesta. El torneo pasado, su continuidad en el banquillo hidalguense estuvo en entredicho por no haber llevado a sus dirigidos a la Liguilla.
Sin embargo, Monterrey fue su tierra prometida. Ya se coronó dos veces ahí, una como delantero de Universidad y otra como estratega de los Tuzos.
“Es una cosa del azar coronarme aquí con Pumas y ahora con Pachuca. Una gran alegría. Se lo dedico a los jugadores y a la directiva, pues el torneo pasado no me fue nada bien y me mantuvieron. Aquí están los resultados”, señaló el uruguayo.
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