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Hablar de Carlos Reinoso en el América es hablar de un ícono del club. Ídolo como jugador portando el 8; jefe máximo como director técnico, al grado de llamarse a sí mismo ‘Maestro’. Tan grande es su amor por el americanismo, que asegura que lleva en su pecho ‘los colores del América’ y tan grande es su cariño por el club, que cuando deje de existir quiere que sus cenizas sean regadas en los campos de El Nido de Coapa.

Pero eso a los actuales jugadores de las Águilas les importa poco o nada. Para gente como Andrés Andrade u Osmar Mares, Reinoso puede decir ‘misa’, lo que a ellos les interesa es mostrarse en la cancha y ganarle al rival en turno, sin importar a quien tengan como técnico.

“Del profe no hablo, lo respeto mucho, porque es un muy buen entrenador”, dijo el lateral izquierdo Mares, seco, tímido, guardando distancia de la polémica.

El chileno, técnico del Veracruz, próximo rival del conjunto azulcrema, no se ha cansado de lanzar dardos hacia Coapa durante la semana: “El más americanista de los americanistas soy yo”, ha dicho... “Yo sí soy americanista, no como otros que están ahí”, espetó... Hasta llegar a un: “Sí quiero, regreso al América, sólo tengo que llamarle al dueño (Emilio Azcárraga), pero estoy contento en el Veracruz”.

El torneo pasado, Andrés Andrade fue una de las víctimas de Reinoso, sólo por portar su 8. “Ya cualquiera tiene el 8”, dijo el técnico, celoso de quien porta ahora su número. El ‘Rifle’, también se negó a tomar el toro por los cuernos... “No me ocupo de lo que el profe dijo en el pasado. No le guardo rencor en lo absoluto”, respondió.

Aseguró que los dichos del ícono de las Águilas “no nos molestan. Él tendrá sus razones para hablar de esa forma. Por mi parte, respeto y juego con todo por mi cuerpo técnico [encabezado por Ignacio Ambriz], lo que digan de fuera, no nos importa en lo más mínimo”.

Negó que el juego ante los Tiburones sea una posibilidad de callar bocas, y expresamente, la del chileno. “No quiero callarle nada a nadie, lo que quiero es jugar y ganar el partido, es muy importante para nosotros”.

Andrade espera que el silbante designado para este juego no se presione por los problemas que han tenido los Tiburones con los de negro. “Jugando bien, no piensas en eso, al final, los árbitros son humanos y pueden fallar”.

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