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hector.morales@eluniversal.com.mx
Ignacio Ambriz luce desconcertado, impotente, por lo que sale a disculparse. Caer por goleada 4-1 con el Pachuca hace que la gente en el Estadio Azteca y las redes sociales comience a pedir su cese.
“Espero una semana como todas desde que llegué al club. No hay puntos medios: en la primera fecha me tenía que ir, la segunda fui el entrenador de la jornada y ahora otra vez seré el que me tengo que ir”, compara.
“Van a ser días tormentosos [los que vienen]”, asume al saber que su cargo corre riesgo cada que pierde. Mas advierte que “hasta el momento, sigo siendo el entrenador del América. Quisiera otras preguntas, pero no hemos logrado ganar. Sé que vivimos de los resultados”, abunda molesto.
Nacho ha guiado a las Águilas a la irregularidad en casa. En los dos partidos del Clausura que han tenido en casa, los azulcrema tienen un saldo de un empate y un descalabro, con 4 goles en contra y uno a favor. “Noté al equipo frío. Quiero pedir una disculpa a nuestra afición por no poder ganar en nuestra cancha”, manifiesta contrariado. Ambriz señala que Oribe Peralta y Darío Benedetto, quienes se notan sin pegada “sólo podrán recuperar su nivel con trabajo”.
El capitán emplumado, Rubens Sambueza, considera que deben mantener la calma, que no hay razones para que en el club América suenen las alertas de peligro.
“Salimos a buscar el partido y casi lo empatamos. Creo que no es momento para encender la alarmas”, considera Rubens.
Moi acepta errores. Contrariado y los ojos humedecidos, Moisés Muñoz sale al paso para aceptar sus costosos errores, decisivos en el tropiezo milloneta.
“El primer tanto que nos hicieron fue autogol, luego hay un error en la salida y me equivoco. En el último, estaba adelantado”, expresa autocrítico. “Esto me tienen que servir de lección”.
Y es que “así como he tenido tardes buenas, ahora fue mala y tengo que trabajar para que no se repita”, asume.
“Tengo confianza en que la gente que hoy nos abuchea, al final nos va a aplaudir”, reconoce, tras aceptar su mala tarde en el Coloso de Santa Úrsula.
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