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Madrid.— El guardameta español del Porto, Íker Casillas, reconoció que la decisión de abandonar al Real Madrid “no fue fácil” y explicó que se marchó “triste” del club de su vida, tras asumir que “cuando estás tanto tiempo en un equipo, algunos se aburren de ti”.
El campeón del mundo en Sudáfrica 2010 protagonizó el primer número de ‘Papel’, el nuevo suplemento del diario El Mundo, donde se mostró dolido por los silbidos que un sector de la afición madridista le dedicó en sus últimas temporadas como jugador de los Merengues.
“Era una herencia que quedaba de la época anterior”, apuntó, en alusión a los tres años que el portugués Jose Mourinho pasó en el banquillo blanco, “y que había que entender. Al quedarme en Madrid, sabía que podía pasar”.
Casillas reconoció haber sufrido “por todo lo que se habló desde fuera. Mi situación fue un poco alocada. Puede ser que desde fuera hubiera intereses, consideró.
El arquero de los Dragones lusitanos comentó que, tras caer lesionado en 2013, empezó “a notar una corriente de noticias. Me di cuenta de que era cuando más hablaban de mí. Fue raro, sospechoso”, abundó.
Pese a esta denuncia, se reafirmó en su decisión de “guardar silencio” y eludir “las polémicas”.
“No quería hacer daño a mi club. Ya hablaban otros. No por mí, sino de mí. Pero lo volvería a hacer igual. Preferí estar callado. Mucha gente me ha dicho que tendría que haber dado un golpe encima de la mesa, pero no me arrepiento de nada”, remarcó, con seriedad.
Aunque consideró que “ahora sería fácil rajar” y “contar muchas cosas” que ha vivido, aseguró que “nunca” hablará mal “del Madrid, ni de su presidente [Florentino Pérez]. Sería de cobardes, porque no hablé en su momento”, afirmó.
Reveló que en sus últimos partidos “era consciente de que sería el final”.
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