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edgar.luna@eluniversal.com.mx
Phoenix.— Cuando eran chicos, unos niños, no se separaban ni dentro ni fuera de la cancha. Fuera del rectángulo verde no les paraba la boca, dentro no necesitaban dirigirse la palabra. Sólo con la mirada.
La relación entre Carlos Vela y Giovani dos Santos es, quizá, una de las más sólidas dentro de la Selección Nacional. Ambos fueron pieza clave en el título ganado en el Mundial Sub-17 Perú 2005. Trataron de repetirlo en el Sub-20 Canadá 2007 y en el Mundial absoluto Sudáfrica 2010.
Pero la realidad es que no han logrado mostrarse ya en la madurez. Les ha faltado algo para responder a las expectativas que siempre se generan en torno a ambos.
Parece que la Copa de Oro es el momento adecuado.
“Ambos están en el mejor momento de sus carreras”, afirma el director técnico que quizá los conozca más, que quizá los explotó futbolísticamente como ningún otro: Jesús Ramírez.
Chucho, quien llevó al Tricolor a la conquista de aquel ya lejano título infantil, recuerda que la amistad entre Gio y Carlos “era —y creo que es— en verdad fuerte, sincera. Son muy afines, muy parecidos en muchas cosas y diferentes en la cancha. Por eso se complementan tan bien”.
Esa conexión que llega a ser tan espectacular en la cancha es casi natural. “Sus cualidades son muy especiales. Gio es potente, Carlos también es rápido en lo largo. Ambos piensan muy rápido en la cancha, con la mirada se comunican y sin verse saben dónde están”, desmenuza Ramírez.
Después de aquel 2005, ambos se fueron a Europa a buscar su futuro, su madurez, su crecimiento. A los dos les costó demasiado, tuvieron fracasos y triunfos, se cayeron para levantarse. Por eso, hoy recogen esas semillas que sembraron hace años.
“Es lo mejor que les ha podido pasar, para Gio y Carlos. En este proceso [mundialista] se ven muy bien”, asegura el entrenador, a quien ambos consideran una pieza fundamental en su desarrollo como futbolistas.
En lo particular, Chucho Ramírez opina que Carlos Vela es el mejor jugador mexicano del momento.
“Sin duda. Yo creo que todas las experiencias vividas en los equipos que ha militado, y en toda su etapa como seleccionado, las está capitalizando ahora. Siempre ha sido un jugador sobresaliente, pero ahora no tiene comparación”, subraya.
Como si se tratara de un padre orgulloso, el director técnico no tiene más que palabras de elogio para sus dos “hijos” más destacados.
“Desde muy jóvenes han tenido una gran responsabilidad por su capacidad mostrada. Hoy están en el camino de conseguir todo lo que han soñado”, sentencia, con la emoción reflejada en la voz.
Jesús Ramírez también fue director técnico de la Selección Nacional mayor, sólo interino, así es que sabe lo que se vive en esa silla, lo que se vive cuando la presión crece.
—¿Se está exagerando con las críticas a Miguel Herrera?
—La crítica es muy severa. Puedes pasar del cielo al infierno en un abrir y cerrar de ojos.
“Cada partido corres el riesgo del resultado, pero Miguel saldrá adelante”, complementa el hoy directivo de los Venados de Yucatán, en la Liga de Ascenso. “Sus declaraciones sobre ganar los torneos las comparto. Cuando vas a una competencia tienes que ir con esa mentalidad. Y te digo algo: en la Copa de Oro van a ser campeones”.
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