Tomar la decisión no fue cosa sencilla. Con varias propuestas para ingresar al profesionalismo en sus manos, el boxeador Joselito Velázquez decidió hace tres años mantenerse en el amateurismo y buscar el sueño de conseguir una medalla olímpica.

Ayer, el púgil mexicano vio recompensada su arriesgada apuesta al llevarse la medalla de oro en la categoría de menos de 49 kilogramos en los Juegos Panamericanos de Toronto. De manera unánime, el seleccionado nacional venció al cubano Joahnys Argilagos con tarjetas de 30-27, 30-27 y 30-27 y le dio a México su medalla número 19 áurea en la justa.

“La verdad pensé mucho en irme al boxeo de paga, porque tuve buenas propuestas para pelear por varias empresas. Sin embargo, yo no estaba dispuesto a dejar mi sueño de ir a unos Olímpicos tan fácil y decidí perseguir mi meta”, relató Velázquez, quien además refrendó el título conseguido hace cuatro años en Guadalajara.

Joselito dominó los tres rounds ante su contrincante de 18 años. Con certeros jabs y rectos directos al rostro de su oponente, el discípulo del entrenador Francisco Bonilla orilló varias ocasiones al caribeño a las cuerdas.

“Me sentí muy bien físicamente y por eso pude proponer el combate. La verdad es que tuve una buena preparación, principalmente en la Serie Mundial, donde tuve la oportunidad de medirme a los mejores peleadores europeos. No puedo estar más contento, ha sido un día increíble, tal y como lo había pensado”.

—¿Valió la pena permanecer como amateur?

—Fue una de las decisiones más complicadas en mi vida, pero acerté. Después de no conseguir mi clasificación a Londres muchos me aconsejaban que ya debutara como profesional, pero yo tenía la espina de clasificar a unos Olímpicos. Después de asistir a los Juegos de Brasil en 2016, entonces decidiré qué hacer con mi carrera”.

A diferencia de hace cuatro años, cuando pocos le apostaban a su triunfo, en esta ocasión Joselito cumplió con su papel como favorito.

“En Guadalajara nadie esperaba que ganara el primer lugar, porque era un muchacho de 17 años. En esa ocasión yo tampoco tenía idea de lo que significaban unos Juegos Panamericanos, así que llegué sin presión de obtener medalla. A Toronto llegué como un competidor maduro y creo que eso se notó en mis peleas”.

El púgil aún no sabe si este será su último ciclo olímpico. Aunque el amateurismo le ha dado muchas satisfacciones, está consciente de que también debe asegurar el futuro económico de su familia.

“Tengo que pensarlo bien. Sólo tengo la certeza de que voy a buscar mi boleto a los Juegos Olímpicos en el próximo Campeonato Mundial en Qatar o en el Preolímpico, tengo la edad necesaria y la capacidad para conseguirlo. Desgraciadamente el amateurismo no me va a garantizar estabilidad financiera para mi familia y eso también debo tomarlo en cuenta para el futuro”.

Hoy, el boxeo podría sumar una más de oro cuando Lindolfo Delgado se enfrente al cubano Lázaro Álvarez en la final de peso ligero. El mexicano buscará la revancha, pues el caribeño lo derrotó en los Juegos Centroamericanos de Veracruz en 2014.

En total la disciplina suma cuatro medallas en Toronto; la de oro de Joselito y tres bronces.

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