Más Información

Morena en San Lázaro cierra filas con Claudia Sheinbaum por reforma electoral; Monreal reconoce que no hay acuerdo con aliados

Gurría Treviño, salario mensual equivalía al de dos presidentes de México; se jubiló a los 43 años con jugosa pensión

Familiares del matrimonio poblano asesinado exigen agotar todas las líneas de investigación; "no descansaremos hasta obtener verdad y justicia"

Cae jefe operativo del CJNG, junto a 13 presuntos secuestradores en Veracruz; liberan a una persona privada de su libertad

Investigan desaparición del hijo del exsenador Jorge Luis Preciado tras localizar su auto calcinado; revisan cámaras de la zona
Goodyear, Arizona.— Por encima de las pequeñas matas de cactus y las flores que adornan la entrada del complejo de pretemporada de Cleveland se puede avistar un nuevo cartel que sirve tanto de recordatorio como motivador.
“Campeones de la Liga Americana 2016”, reza.
Los Indians tienen varias asignaturas pendientes.
A un swing de vencer a los Cubs de Chicago en una épica Serie Mundial el año pasado, los Indians, que incrementaron su nómina a casi 130 millones de dólares tras el sorpresivo fichaje de Edwin Encarnación en el invierno, apuntan a volver a la postemporada, para ganar con todo.
“Todos están muy orgullosos de lo que alcanzamos el año pasado, pero todos quieren intentarlo otra vez”, afirmó el segunda base Jason Kipnis.
“Queremos volver. Al fin pudimos saborear esa fruta y queremos estar otra vez ahí y permanecer ahí”.
Con una de las mejores rotaciones de las Grandes Ligas, un bullpen con toda clase de variantes y una alineación que recupera al estelar Michael Brantley tras una lesión, Cleveland saldrá en busca de ganar la Serie Mundial por primera vez desde 1948. Su sequía es la más larga en las mayores.
De un equipo que perdió 94 juegos en 2012, los Indians ahora son una potencia.
Están determinados a borrar el recuerdo del Clásico de Otoño del año pasado, cuando dilapidaron una ventaja 3-1 sobre los Cachorros, que completaron la remontada al imponerse en un memorable séptimo juego que se fue a episodios extra. La victoria de Chicago no solo desató un festejo en el césped del Progressive Field, pero un despliegue de estima en todo el mundo por los Cachorros y sus fanáticos, al tener que esperar 108 años para bañarse con la champaña de campeones.
Cleveland debió masticar la amargura de la derrota. Pero también quedó esperanza.
Por haber llegado tan lejos en la postemporada sin Brantley, por echar de menos a los abridores Carlos Carrasco y Danny Salazar, por perder al abridor Trevor Bauer en la serie de campeonato de la Liga Americana cuando se cortó el dedo meñique al reparar un dron en casa, los Indios derrocharon perseverancia. También que tienen mucho más por dar.
Se quedaron cortos por muy poco, y ahora vienen dispuestos a dar ese paso faltante.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









