El lado B de la moda

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.
De última 09/04/2016 03:30 MARCO CORRAL Actualizada 17:26

El nuevo acercamiento de Chanel en su colección Haute Couture Primavera/Verano 2016. Asistimos al front row desde París

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano 2016.

Chanel Haute Couture Primavera/Verano  2016.

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Era una fría mañana invernal cuando los invitados comenzaron a llegar al Grand Palais, que en esta ocasión —y para sorpresa de todos— fue convertido en un acogedor jardín Zen de líneas depuradas y minimalistas, rodeado de pequeños estanques donde lirios acuáticos flotaban y daban ese toque de sofisticación ideal para la nueva colección de Chanel. Personalidades como Gwyneth Paltrow, Diane Kruger, Monica Bellucci, Cara Delevingne (acompañada de su mascota Leo), Inès de la Fressange y Alice Dellal, —ambas embajadoras de la marca— tomaban apresuradas sus lugares en sencillas gradas de madera. 

Y así, sin más, al fondo del jardín de una casa de madera al estilo pabellón Oriental fueron saliendo las modelos —una a una y sin rapidez— hacia una especie de veredas conformadas por huellas de madera sobre el césped. La cercanía de éstas al ras del suelo daba a los asistentes la posibilidad de apreciar los detalles con más claridad. De esta manera, rompiendo con todos los moldes establecidos por la Haute Couture y el añejo concepto de “elegancia”, Karl Lagerfeld presentó en este magno escenario su colección, una original versión de la Alta Costura, a pesar de que estuvo confeccionada por materiales poco comunes en este tipo de prendas. 

Lino, cáñamo, paja, crochet, algodones en crudo, rafia, tweed y bordados de diminutas virutas de madera cobraron forma en los clásicos trajes de dos piezas; faldas de largo midi, como las que favorecía Mademoiselle en sus inicios, cubiertas de flecos, túnicas con aplicaciones en plumas y vestidos con mangas de abanico también hicieron su aparición en materiales tan ligeros como complicados y adornados por texturas.

Como hilo conductor, el diseñador alemán eligió el color beige —uno de los preferidos de Gabrielle Chanel—, mismo que se decantó en infinidad de ideas enfocadas en el contraste en las formas y los volúmenes: blusas en trapecio sobre faldas rectas, amplitud en figuras prenda sobre prenda o la original  túnica  corta tejida en cuentas de madera sobre una falda columna. Todas ellas en una extensa paleta de colores naturales conformada por ocres, marrones claros, marfil, arena y moka.  

Fiel a su estilo mas sofisticado, para la noche,  la Maison mostró  piezas en tul, encaje, muselina, charmeuse y chiffon plisado en mangas y faldas. El detalle singular en esta línea fue la repetitiva aparición de bordados en formas de abejas sobre telas ligeras o como parte de la joyería; los vestidos strapless y halter presentaron detalles texturizados complementados por elegantes capas pintadas a mano con diminutas flores y plumas que volvían al recurrente tema de la oda a la primavera.

Al final de la presentación, las ventanas del pabellón se fueron abriendo lentamente y dejaron ver a cada una de las modelos en una especie de aparador que permitía apreciar en su totalidad esta gran colección que seguramente quedará en la memoria de todos. Una colección de bajo impacto ecológico, hecha a mano, sin procesos químicos, ni maquinaria de por medio, en la que se invirtieron horas de minucioso trabajo. ¿El resultado? Una serie de piezas únicas que seguramente formarán parte de la historia de la moda. 

Eco-chic:nuevo en Alta Costura 

Asistir a un desfile de Alta Costura no es cosa de todos los días. No sólo es la  oportunidad de apreciar de primera mano el gran trabajo artesanal que implica la creación de tal o cual prenda, sino acudir a los impresionantes recintos que cada diseñador selecciona para presentar sus desfiles, muy acorde al concepto de la colección en cuestión.

A lo largo de numerosas temporadas he tenido la oportunidad de presenciar desfiles lo mismo en museos, que en estaciones abandonadas de trenes, grandes palacios, hoteles, jardines efímeros, monasterios, bibliotecas, casas de bolsa, y hasta  en piscinas (sí, leyó usted bien, ¡piscinas!) recién remodeladas con todo y sus coloridos azulejos. Sin embargo, después de todos estos años en moda, quien siempre  logra sorprender y superarse a sí mismo es Karl Lagerfeld, quien temporada tras temporada busca en lo mas recóndito de su imaginación algo innovador. 

El concepto de las colecciones que crea para Chanel y la manera en la que las presenta siempre se vuelven memorables para la prensa y los espectadores que asisten a los desfiles. Para su colección Haute Couture Primavera/Verano 2016 el diseñador presentó el novedoso concepto “Eco-Couture”, mismo que a partir de materiales reciclables permite el surgimiento de piezas de inigualable belleza. Se trata de una colección sustentable que, a pesar de tener como materias primas elementos como fragmentos de madera, papel corrugado, tramas en hilos orgánicos, paja, y capullos de algodón, se convirtieron en prendas ricas tanto en diseño como en ornamentación. 

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