La celebra este jueves el aniversario 142 de su fundación, que la convierte en la tercera más antigua de Latinoamérica, destacó la .

La emérita del Instituto de Investigaciones Filológicas de la máxima casa de estudios, Concepción Company, explicó que entre las funciones de la academia destaca estudiar la lengua, describirla, controlar en cierta medida sus irregularidades y generar herramientas como diccionarios y manuales.

Indicó que es una de las 22 academias de la lengua española del mundo, las cuales se agrupan en la Asociación de Academias de la Lengua Española, creada por iniciativa del expresidente Miguel Alemán Valdés, en 1956.

Sobre algunas de las labores que realiza, la universitaria refirió que se encuentran las consultas sobre el uso correcto de la lengua y se emiten recomendaciones.

“Se prefiere tal forma o es deseable usar una construcción y no otra. Una pregunta recurrente es: ¿cómo se dice haya o haiga?, ambas formas son correctas, pero si dice haiga en condiciones urbanas probablemente va a quedar marcado, pero si lo dice en un ambiente rural, no pasa nada”, indicó.

En un comunicado, la filóloga señaló que “lo que nos debe regir es el uso. Hay que estar orgulloso del español de México y estar orgulloso de que hablamos un dialecto distinto de los españoles”.

Indicó que la Real Academia Española no rige los usos de la lengua en México sino las academias locales, a través de la asociación, laboran en conjunto en un nivel de igualdad.

Precisó que esas entidades realizan funciones esenciales como la descripción de la lengua que se habla en cada país, qué las diferencia o qué comparten con el español general, además crean herramientas de consulta general como el Diccionario de la Lengua Española y los diccionarios identitarios, como el de Mexicanismos.

De igual forma, destacó la labor de miembros indigenistas al interior de la AML, pues a esta institución también le interesa el patrimonio intangible que significan las 67 familias lingüísticas originarias de México, y que dan vida a casi 300 lenguas diferentes y sus vocablos que han enriquecido al español mexicano.

Además de estas labores, mencionó que una función social primordial de la AML es la adecuada aplicación de la lengua, dependiendo del contexto del hablante.

“Si yo llego a una entrevista de trabajo y digo: ‘Quihubo, ¿cómo estas, qué pasó mi buen?’, el señor que me hace la entrevista no me daría trabajo, porque no estoy usando el código adecuado para la situación comunicativa adecuada. El juego de la lengua es único, pero tiene subjuegos y hay que saber en qué situaciones usarlos”, finalizó.

nrv

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