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yanet.aguilar@eluniversal.com.mx
Una de las certezas con las que arrancó la escritura de su nueva novela, Querubines en el infierno (Suma de letras), fue que los mexicanos que se van a Estados Unidos dejan de ser de alguien, no son ni de Estados Unidos ni de México y se olvidan de su historia. A partir de eso, F. G. Haghenbeck se dedicó por años a documentar de manera profusa la llamada Zoot Suit Riots, mejor conocida como la Revuelta de los pachucos, ocurrida en Los Ángeles, en el verano de 1943, donde fueron golpeados y asesinados decenas de mexicanos y muchas mujeres violadas.
Esa historia protagonizada por los pachucos, ese grupo de jóvenes rebeldes que confrontaban el poder y lo establecido, conjuntaba otro de los temas que le interesaban a Haghenbeck: la Segunda Guerra Mundial y el impacto que tuvo ese conflicto en México. Desde hace varios años ese era el tema que más le obsesionaba contar a Haghenbeck, para el que se documentó, y que forma parte de “mi obsesión por esta parte oscura de la historia porque es poco conocida en México y en Estados Unidos”.
El escritor nacido en la ciudad de México en 1965, que es autor de otras novelas como Hierba santa, La primavera del mal y El código Nazi, aseguró en entrevista que siempre quiso hablar de esta contracultura.
“Es una contracultura en contra de los padres mexicanos y de los gringos, esta rebeldía mexicana siempre se me ha hecho interesante. Me costó trabajo el cómo abordarlo, por eso me tardé tanto en escribirlo, y cuando encontré que la mejor manera es que los grandes eventos se platican a través de pequeños ojos, encontré el hilo; lo hice a través de los ojos de dos hermanos, uno de ellos que es mandado a la guerra y la otra que se queda y es un elemento importante para la construcción de los aviones”.
Teniendo los personajes que serían los hilos conductores, Haghenbeck empezó a escribir y a divertirse utilizando un argot peculiar, el de los pachucos, con términos como tacuche, bolillo, bato, wachearnos, me late chocolate, contadas al ritmo de la música de Lalo Guerrero,
“Los pachucos son casi un icono para México cuando ellos repelaban de México; pero se ha olvidado su historia en México igual que la han olvidado en los Estados Unidos que prefieren olvidar la Revuelta de los pachucos o el Zoot Suit Riots donde hubo violaciones, muertes, donde hubo un ataque frontal, directo, racial en contra de los mexicanos”, afirma Haghenbeck.
El cuentista, novelista y creador de cómics aseguró que a los pachucos los atacaron nada más por cómo iban vestidos. “Creo que no hay un acto racial más terrible que esa revuelta, cuando eran ellos, los Estados Unidos, los que estaban luchando contra los alemanes para evitar el racismo. Esas son las cosas ridículas que suceden con los vecinos del norte y es una historia muy actual”.
El autor de El diablo me obligó y El caso Tequila señaló que estas son historias de sobrevivientes, pues si “en algo coincidimos los mexicanos que estamos aquí con los que se van, es que somos sobrevivientes del país que nos tocó vivir y esa fue la manera en cómo abordé esta historia. Esta es una historia de sobrevivientes”.
Contrario a lo que se dice en México, sobre que la Segunda Guerra Mundial no fue tan importante, Haghenbeck dice que lo fue; “porque México tuvo mucha influencia en la guerra no nada más por estas armadas invisibles que pelearon a través de los mexicanos que vivían en estados Unidos”.
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