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Además de las pérdidas humanas y arquitectónicas, entre los escombros del sismo que el 19 de septiembre de 1985 sacudió la ciudad de México también se perdió una parte de la memoria del país. Aquella que estaba contenida en documentos y archivos históricos que resguardaban instituciones como la Secretaría del Trabajo, del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Fonacot) y la Secretaría de Cultura y Recursos Hidráulicos.
“Varios de los edificios que quedaron destruidos, eran instituciones de gobierno y los documentos también quedaron enterrados. En este tipo de catástrofes la memoria documental también sufre”, dice Fernanda Treviño, directora de Publicaciones y Difusión del AGN.
Treviño recuerda que en ese momento, personal del AGN empredió una labor de rescate de archivos de algunos de los edificios dañados, tal como se puede ver en imágenes que el mismo recinto ubicado en el Palacio de Lecumberri resguarda en su archivo gráfico. Desde entonces, dice, se empezó a crear una conciencia archivística y se adaptaron algunas medidas para la preservación de los documentos.
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