ssierra@eluniversal.com.mx

Durante casi una década, los habitantes de la calle Héroes, en la colonia Guerrero, se acostumbraron al ruido de máquinas y taladros y a la cotidiana presencia de trabajadores que llegaban a la casa que tiene el número 45. Fueron muchos años de rumores sobre proyectos posibles pero también años de búsqueda de recursos para restaurar esa casa, la Rivas Mercado, que ocupa la esquina con la calle de Violeta.

En la colonia pocos recuerdan los buenos tiempos, los años de esplendor de esa casona porfiriana —de estilo ecléctico— que construyó y habitó Antonio Rivas Mercado, el mismo arquitecto que hizo la columna del Ángel de la Independencia y el Teatro Juárez de Guanajuato; en la colonia, más bien, recuerdan el abandono en que quedó sumida después del sismo de 1985, hasta que hace poco más de una década comenzó su rescate.

La obra acaba de ser concluida y ayer se presentó a autoridades y medios de comunicación. El destino específico que tendrá a futuro no se ha anunciado, sólo que se confirma que será un centro cultural.

“La casa tendrá un destino cultural, será un polo de desarrollo para la colonia y la ciudad”, dijo Ana Lilia Cepeda, presidenta del patronato de la Fundación Conmemoraciones 2010 A.C., que encabezó e impulsó el rescate del inmueble. Agregó que en la casa habrá un museo de sitio que hablará del arquitecto y de su hija Antonieta.

El edificio, que posee valor histórico y artístico, está catalogado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y fue otorgado por el gobierno de la Ciudad de México a la Fundación Conmemoraciones 2010 A.C. a través de “un permiso temporal revocable”.

Es un inmueble de mil 590 metros de superficie construido en un terreno de 2 mil 570 metros cuadrados; la construcción se distribuye en tres pisos. En un mes se dará a conocer el destino de la casa, explicó Cepeda, y acotó que en todo caso será un proyecto con apoyo del gobierno federal, el local y el de la delegación Cuauhtémoc.

Las historias. La vida cultural del siglo XX no se puede explicar sin la participación de Antonieta Rivas Mercado, comentaron ayer el arquitecto Gabriel Mérigo —autor del proyecto arquitectónico— y el restaurador Luciano Cedillo, quien recalcó que se espera que el rescate detone muchos otros proyectos de recuperación de casonas y edificios históricos, y que recupere la Guerrero, colonia que hoy tiene muchos problemas sociales.

La Casa Rivas Mercado fue escenario del impulso a la vida cultural que, a finales de los años 20, mantuvo Antonieta. Desde esa casa, donde nació y en la que se casó, impulsó la Orquesta Sinfónica Mexicana (que luego sería la Sinfónica Nacional) y el Teatro Ulises, que ella misma fundó.

La restauración de la obra implicó una inversión de más de 85 millones de pesos (no incluyen los recursos que destinó en 2006 el Fideicomiso del Centro Histórico a la compra de la casa —más de 8 millones— y a otra casa adyacente donde estará la segunda etapa de la obra —4 millones—).

Cepeda, explicó que los recursos para la restauración fueron una inversión 60-40, es decir: 60% provino de los gobiernos y 40% del sector privado.

En la obra arquitectónica, Gabriel Mérigo persiguió preservar la verdad histórica, privilegiar y conservar todo lo original, de cuantos detalles introdujo en ella el arquitecto Rivas Mercado. Si alguna pieza o detalle no se pudo conseguir, si no existía información sobre lo que había, se eligió dejar el vacío, no inventar. Por eso faltan rosetones y no todos los muros tienen frisos.

Uno de los detalles más especiales de la casa está justamente en el rescate de sus pisos. En 1898, el arquitecto Rivas Mercado creó un edificio ecléctico con elementos de las culturas clásicas, pero también con detalles de las culturas antiguas de Mesoamérica. Sus pisos fueron hechos con cerámica traída de Inglaterra, con múltiples diseños. La restauración implicó recuperar esos pisos y no fue fácil. La fábrica original ya no existe, pero sus diseños fueron heredados por dos compañías, una es Craven Dunnill Jackfield, que produce aún algunos de aquellos que usó Rivas Mercado. Aunque no existían las piezas, la singularidad de esta restauración contribuyó a que se pudieran hacer todas las originales (todas son hechas a mano). El dato es que son más de 50 mil piezas de mosaicos encáusticos, con más de 80 modelos en diferentes tamaños, formas, colores y diseños.

Otro de los trabajos más importantes fue el de la estabilización de la casa, puesto que todos los muros estaban quebrados y hubo que recuperar tabique por tabique. “Estaba en un estado lamentable”, dijo Cepeda y recordó que en el rescate de la casa fue muy importante Kathryn S. Blair, autora de A la sombra del Ángel, sobre la vida de Antonieta Rivas Mercado. Vecinos de la colonia le hablaron a la escritora del estado de la casa y fue entonces cuando ella contactó a Cepeda.

Mientras se anuncia el tipo de centro cultural que habrá, se ofrecerán visitas guiadas al público.

Google News

Noticias según tus intereses