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cultura@eluniversal.com.mx
Cancún, Q. Roo. La unión de museo y restaurante Frida Kahlo busca generar un atractivo que combine arte y gastronomía del país, amparados en la figura icónica de la pintora mexicana.
En una mesa redonda de manteles blancos, cuatro platos del mismo color; sobre el conjunto, comienza a proyectarse un colorido Gastromaping, mientras se escucha la voz de una mujer recitar algunas de las frases emblemáticas que Frida plasmó en cartas o cuadros: “Yo te cielo; así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida”. “Aprenderé historias para contarte, inventaré nuevas palabras para decirte en todas que te quiero como a nadie”. “Te quiero más que a mi propia piel”. “Pies para qué los quiero, si tengo alas para volar”. “Te necesito tanto que me duele el corazón”. “Viva la vida”.
Con música y diseño propio, algunas pinturas, figuras y colores del Gastromaping van surgiendo sobre la mesa. Está ahí el rostro de Frida, sus fotos con Diego Rivera, juegos pirotécnicos de noche mexicana o mariposas monarca en honor a Michoacán, sede del primer restaurante.
Aquello constituye una de las peculiaridades del lugar, como un recurso en boga en restaurantes ubicados en otras ciudades del mundo, con la diferencia de que este maping es permanente y en otros, itinerante.
Los platillos servidos en el restaurante Frida Kahlo hacen honor a la cocina mexicana y de autor; el menú incluye platillos pensados en la obra, frases y diálogos de la artista; los insumos se compran a emprendedores locales para contribuir con la cadena interna de producción y los precios
oscilan entre los 140 a los mil pesos,
en promedio.
Se sirven desayunos desde las 8:30 horas, comidas y cenas hasta el anochecer. Los fines de semana son los más concurridos y se espera que al abrir el Museo Frida Kahlo Riviera Maya la afluencia de comensales aumente. “Seremos algo así como el restaurante del museo”, dice Gabriel Paredes, gerente del restaurante.
El “Don Diego”, es un asado de
cerdo con tomatillo verde; la carne se cocina lentamente y casi se deshace en el paladar; el “Árbol de la Esperanza” es un filete de res con miel de agave y es, para Gabriel, el plato estrella.
También se puede disfrutar de un “Pollo Frida”, seductor mole verde, preparado con ingredientes originales y acompañado por nopales deshidratados, arroz de la abuela y frijoles.
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