yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Una familia, un pueblo, tres hermano, pero sobre todo una casa, un lago y un paisaje son los personajes nucleares de La Oculta, la nueva novela de Héctor Abad Faciolince, quien describe una genealogía familiar colombiana a través de las voces íntimas de tres hermanos con amores, sueños y esperanzas, pero atosigados por la realidad de la guerrilla, el paramilitarismo y la violencia en una sociedad tradicionalista.

“Yo hubiera querido tener otra experiencia del mundo, yo hubiera querido nacer en un país tranquilo, pacífico, donde los narcos no maten, donde los guerrilleros no secuestren, donde los paramilitares no busquen apoderarse de la tierra matando; yo hubiera querido nacer en un país donde pudieran unos hermanos platicar tranquilamente sobre el amor, sobre las cosechas, sobre las peleas, las historias normales que también hay en esta novela, pero inevitablemente se le añade lo que ha pasado en la historia de Colombia en el último siglo que me tocó ver y vivir”, afirma el narrador.

Por eso en su historia está la violencia política de liberales y conservadores que son las historias que les tocó vivir a sus padres y sus abuelos, y está por supuesto la violencia de las guerras civiles del siglo pasado que también atraviesan por La Oculta y que le tocaron vivir y experimentar a él.

“Inevitablemente si quería hacer un libro auténtico, y para mi la autenticidad es fundamental, no podía dejar por fuera la realidad, por más antiviolento que yo sea, por más que no me guste hacer la descripción de un asesinato o una tortura, pues me tocó hacerlo porque lo que hay ahí es lo que ha habido; entonces la historia de la casa, del paisaje y de la tierra es la que tiene ahí gravitando esa presencia de las distintas violencias que ha habido en Colombia en el último siglo; están ahí como algo indeseado, pero inevitable”, dice.

La historia que el escritor colombiano ha publicado bajo el sello Alfaguara tiene como protagonista una finca que fue cafetalera, situada en Antioquia, Colombia; una casa que fue testigo de las guerras civiles del siglo pasado. Tres hermanos están unidos a esa casa sea por amor o por odio, pero sobre todo da cuenta de un apego por la tierra que tienen los habitantes de esa región.

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“Esta novela habla de esa peculiaridad tan nuestra de apegarnos a un paisaje y ese paisaje tiene un vínculo familiar, histórico, viejo como es el caso de los de La Oculta. Sí, en mi familia hay una finca que fue hacienda que era de mis tatarabuelos que llegaron como campesinos pobres a ese pueblo recién fundado llamado Jericó; está escondida en las montañas y no se llama La Oculta, se llama La Inés, y yo me baso en esa experiencia, en haber conocido La Inés a caballo, con mi abuelo siendo muy niño”, señala el escritor que nació en 1958.

Aunque podría suponer una historia particular de una familia antioqueña, la historia de estos personajes es representativa de ese periodo de violencia que provocó el desplazamiento de miles de campesinos que tuvieron que dejar su tierra para salvar sus vidas.

“Nosotros tenemos un apego muy especial a la tierra y nos gusta ir siempre a ella, pero ese ir es como un volver porque todos somos de pueblo, porque nuestros abuelos eran campesinos y los desplazó de la tierra la violencia, la pobreza, la violencia política, paramilitar, guerrillera, estatal, lo que fuera; y al abandonarla fue como un paraíso perdido”, señala Abad Faciolince.

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El también autor de El olvido que seremos y Tratado de culinaria para mujeres tristes asegura fue muy difícil escribir está historia, que la abandonó un año y la reescribió a tres voces, pero ahora está satisfecho y tranquilo.

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