El próximo miércoles, en la Sala Manuel M. Ponce del se entregará la Medalla Bellas Artes al escenógrafo e iluminador Alejandro Luna, a quien se reconoce así sus aportaciones al arte escénico mexicano, pero también a la docencia y la academia.

“Me da mucho gusto recibir la Medalla Bellas Artes”, afirmó Luna, quien es considerado el más importante escenógrafo de la segunda mitad del siglo XX y del siglo XXI en México, para quien es importante este homenaje pues gran parte de su carrera ha estado ligada a Bellas Artes.

Recordó que se formó en Arquitectura y en Filosofía y Letras de la UNAM y trabajé ahí mucho tiempo haciendo teatro. Luego llegó al INBA a dar clases en la Escuela Nacional de Arte Teatral, fue Coordinador Nacional de Teatro durante tres años y sigue dando clases de Escenografía.

“He hecho muchas escenografías para espectáculos de teatro, ópera y danza con el INBA, de tal forma que gran parte de mi carrera está ligada a Bellas Artes. Por eso me enorgullece que me otorgue su Medalla, la más preciada para nosotros los artistas”, dijo en declaraciones a esa institución.

Alejandro Luna es originario de la Ciudad de México (1939). Arquitecto por la UNAM y escenógrafo e iluminador teatral por vocación; estudió Arte Dramático con Enrique Ruelas y Fernando Wagner, y escenografía con Antonio López Mancera y Justino Fernández. Luego se especializó en la Universidad de Harvard.

Su trabajo lo ha llevado a convertirse en punto de referencia para entender el desarrollo del espacio escénico y el teatro mexicano en su totalidad. También ha tenido una amplia relación con los movimientos y creadores más relevantes del país, y una gran influencia en la formación de jóvenes escenógrafos.

Orgulloso, Luna exclamó: “Esta Medalla no la suelto por nada”, no obstante, reconoció que su trabajo es fundamentalmente colectivo, “pues en la escenografía trabajan muchas personas... con todos ellos he trabajado y reconozco en cada uno un gran apoyo a mi carrera. Al reconocerme a mí, se reconoce ese trabajo colectivo y todos son parte de esta Medalla”, aseguró.

Al inicio de su carrera, Alejandro Luna participó en el Teatro Estudiantil Preparatoriano, donde comenzó a apostarle a la experimentación con espacios, texturas y elementos, así como en el Teatro Estudiantil Universitario con los grupos de la Facultad de Filosofía y Letras y de Ingeniería de la UNAM, donde colaboró con el director Eduardo García Máynez en “La petición de mano”, de Antón Chéjov, en 1958.

De ahí en adelante realizó escenografía e iluminación para más de 200 obras teatrales y 20 óperas, tanto en México, Estados Unidos, Asia y Europa.

El dramaturgo Hugo Hiriart ha señalado que tan grande es su aportación en el teatro mexicano que se ha llegado a diferenciar un antes y un después de Luna: “El hecho estricto es éste: la escena moderna mexicana se divide en dos grandes grupos: de un lado, Luna solo; del otro, todos los demás”.

Reconocido también como el más importante formador de escenógrafos de la actualidad, Alejandro Luna, en tono modesto, afirmó desconocer hacia dónde debe ir la escenografía en México, pero sí aseguró conocer el camino que toma en la actualidad, gracias –dijo- a una serie de jóvenes que imponen nuevas rutas, sellos y que son promisorios.

“Hay toda una generación que está trabajando arduamente para dar el lugar que merece la escenografía mexicana en el campo internacional”.

El teatro mexicano, afirmó, en la actualidad goza de dinamismo. “Existe un movimiento renovador y muy abundante, con mucha programación, lo que es sano”, consideró.

El escenógrafo reconoció haber aprendido el oficio de sus maestros Antonio López Mancera, Julio Prieto y David Antón. Pero también de grandes pintores.

Luna es miembro fundador de la Sociedad Autoral de Escenógrafos, la cual presidió de 1975 a 1977. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA, Creador Emérito desde 2001 y miembro de número de la Academia de Artes de México desde 2005. Se le distinguió con Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2001 y con el Distinguished Artist Award por la International Society for the Performing Arts en 2004.

“Estoy muy contento de recibir la Medalla Bellas Artes y sólo espero que me acompañen muchas personas de las que me ayudaron en este trabajo colectivo que es la escenografía”, concluyó el escenógrafo, quien además es padre del actor Diego Luna.

rqm

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