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La Compañía Nacional de Danza no ha iniciado sus actividades laborales porque, de acuerdo con los bailarines, se les negó el acceso a las instalaciones hasta que no firmaran el nuevo contrato para 2016; el cual, aseguraron, violentaba algunos de sus derechos laborales al no reconocerlos como trabajadores permanentes, sino como prestadores de servicios por tiempo definido.

Las labores debieron iniciar el pasado lunes, pero fue imposible porque sus maestros no se presentaron a clases. El martes les fue negado el acceso y tras exigir que les abrieran las instalaciones, permanecieron todo el día sin actividades. El miércoles, los 68 bailarines se manifestaron afuera del INBA, con mantas en las que exigían respeto a sus derechos laborales. Por la tarde, sostuvieron una reunión que duró alrededor de siete horas con funcionarios del INBA, así como con sus representantes sindicales, para negociar los términos del contrato que hasta ayer se revisaban aún.

Ayer, los bailarines, en voz de sus representantes, dijeron que se encuentran en la revisión del nuevo contrato.

La oficina de Comunicación Social de la Secretaría de Cultura informó a este diario que los bailarines son contratados por el capítulo 1000 porque son ejecutantes, pero cuentan con prestaciones de ley, entre ellas, seguro médico de gastos mayores.

Al cierre de la edición no se ofrecieron más detalles sobre la resolución del conflicto laboral en la compañía.

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