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Malos entendidos, verdades a medias y doble moral forman parte de la trama de Debiera haber obispas, de Rafael Solana, pieza teatral con la que el Instituto Politécnico Nacional (IPN) se suma al homenaje nacional por el centenario del nacimiento del dramaturgo mexicano.

La obra, considerada la más emblemática del autor, dirigida por el destacado director de teatro José Solé, ofrecerá dos funciones el lunes 9 de noviembre, a las 17:00 horas, y el martes 10 de noviembre, a las 19:30 horas, en el Auditorio Ing. Alejo Peralta del Centro Cultural Jaime Torres Bodet, ubicado en Av. Wilfrido Massieu s/n, esq. con Av. IPN, col. Zacatenco.

“La obra tiene el mérito de haber sido escrita antes de que hubieran todas las leyes de igualdad de género, de modo que es de avanzada. Es de 1950 y es de alta comedia. Ahora, para estas funciones, he forzado un poco la tuerca para presentarla más como una obra ligera. No hemos cambiado texto, sólo hacemos énfasis en las partes irónicas y graciosas”, explicó en entrevista el director de teatro.

Además, Solé explicó que durante los años 50 el espectáculo teatral duraban más de dos horas.

“Actualmente, con la velocidad del cine y de la televisión, el teatro ha tenido que reducir su duración, así que para esta representación le he dado una peinada y he resaltado el sentido del humor”.

Debiera haber obispas, la tercer obra de teatro más representada en la historia del teatro en México, a consideración de Jovita Millán, especialista en teatro mexicano contemporáneo del Centro Nacional de Investigación Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (CITRU), se estrenó el 29 de abril de 1954 en la Sala Chopin, protagonizada por María Tereza Montoya.

Desde entonces Matea, el papel principal, ha sido interpretado por actrices como Carmen Montejo, Gloria Marín, Anita Blanch, Luz María Núñez, Silvia Pinal y Ofelia Guilmáin. Ahora, la obra es encabezada por Cynthia Klitbo.

“El papel principal ha sido interpretado por las mejores actrices de México. María Tereza Montoya, Gloria Marín, la última vez fue interpretada por Ofelia Guilmáin; también la encarnó Silvia Pinal, dirigida por mí. En esa ocasión tuvo un enfoque de alta comedia, pero ahora vamos a estar ante un público joven, lo ideal es que sea más digerible”, comentó.

Y añadió: “Matea es una mujer en crecimiento, de ser una ama de llaves sumisa comienza a tener poder, pero para ser usado como benefectora. Es un papel fuerte, tiende a los derechos femeninos, por eso la he ubicado en los años 20”.

Solé refirió que celebró la invitación a llevar a escena esta obra porque es de unos de los autores mexicanos contemporáneos con amplios y diversos intereses. “Fue escritor, crítico de literatura, de música, de teatro, fue un hombre que amaba el conocimiento; tiene obras de teatro que podían considerarse como alta comedia, muchas de ellas me gustan mucho y varias de ellas tienen énfasis en los personajes femeninos. Sin embargo, la obra más difundida es ésta y fue la primera obra nacional contemporánea que se estrenó fuera del país, en Alemania fue todo un éxito y durante su puesta en México se invitó al director alemán a montarla aquí. Creo que fue muy importante porque planteó la igualdad de género, criticó, graciosamente, algunas cosas de la iglesia”, dijo Solé.

Asimismo, el director destacó que el montaje cuenta con un “extraordinario elenco” conformado por Isabel Martínez “La Tarabilla” como Eufrosina, Jorge Fink como el obispo, además de Marco Zetina, Virginia Gutiérrez, Marta Zamora, Mónica Pavón, Carlos Ignacio y Víctor Carpinteiro.

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