Policías contra artistas

No la tienen fácil los artistas en la vía pública y, casi siempre, son los policías quienes se hacen cargo de tratarlos como a delincuentes. En las últimas semanas suman dos las agresiones contra artistas que se presentan en la calle o que invitan desde estos espacios al público a conocer sus propuestas. Después de la agresión de ambulantes, policías y personal de la delegación Coyoacán contra integrantes de Marionetitlán, ahora se ensañaron, en las calles del Centro Histórico, contra las intérpretes del cuarteto femenino de cuerdas Dolcissimo, que el pasado lunes interpretaban un concierto en la esquina de 16 de Septiembre y Palma. Como pasó con los artistas de Marionetitlán, la policía el lunes argumentó que las artistas obstaculizaban el tránsito peatonal, y también como ocurrió en el primer caso, hubo intento de los uniformados de llevarse de manera arbitraria a una de las artistas. Sorprende la saña con que los policías enfrentan a los músicos y teatreros en la ciudad. Las protestas en redes sociales van directo contra el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, a quien le cuestionan: “¿Cuando vas a educar a tus esbirros, la música es arte, no delito?”

Kershenobich goza de la simpatía presidencial

Ayer se le vio muy contento al doctor David Kershenobich en la entrega de los Premios Nacionales de Ciencia, Artes y Literatura 2016 en Los Pinos. Nos recuerdan que el galardonado en el campo de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales es cuñado de David Korenfeld, el ex director de la Conagua, quien renunció luego del escándalo que se desató cuando fue exhibido por un vecino utilizando con fines personales un helicóptero de la dependencia. El parentesco y el mensaje del doctor Kershenobich a nombre de todos los premiados ha llamado la atención, porque el investigador emérito nivel III del Sistema Nacional de Investigadores fue condescendiente si se le compara con otros que han sido más críticos de la figura presidencial, como el memorable que ofreció Carlos Monsiváis en 2006. Nos dicen que no se tiene memoria reciente de que en una ceremonia de estos premios haya habido un: “Gracias, señor Presidente”. Nadie duda de los méritos del doctor Kershenobich y de sus importantes aportaciones al país, pero ayer, nos cuentan, a más de uno le saltó el dato sobre sus vínculos familiares y de la simpatía que éstos han gozado con el gobierno.

El pequeño detalle del Diario Oficial de la Federación

Quién sabe si por las canijas prisas o porque de plano se les olvidó pero como había que entregar los Premios Nacionales de Arte y Ciencias antes de concluyera este año, pues resulta que el gobierno federal tuvo a bien hacer el anuncio de los ganadores mediante un comunicado, avisar un día antes a los creadores y científicos galardonados, e incluso entregar ayer al mediodía los Premios en el salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos. Pero tuvieron un pequeño olvido que subsanaron la misma mañana de la ceremonia de entrega del galardón. Resulta que con las hartas prisas fue hasta la edición de ayer por la mañana que en el Diario Oficial publicaron la lista de los ganadores y también el lugar y la hora de entrega del Premio, tal como se marca en la cláusula 17 de las convocatorias del galardón; no incumplieron la cláusula pero ya pa qué, sólo por cumplir con la indicación. La cosa es que todos contentos y ya estamos de vacaciones.

Tras el Sudor llega el olvido

Pues al parecer borrón, olvido y amistad nueva entre la periodista Silvia Lemus de Fuentes y el escritor chileno Alberto Fuguet, quien tuvo ciertos diferendos con Alfaguara México por su novela Sudor, que se inspira en la figura de Carlos Fuentes, a quien muestra como un tiránico escritor y padre de familia. Resulta que la viuda del autor de La región más transparente subió a la cuenta de Twitter de su marido, que ella aún nutre puntualmente, una foto y un amplio comentario en el que relata que el pasado martes 29 de noviembre, durante la FIL Guadalajara, al salir de su hotel se encontró con Alberto Fuguet, a quien ella habría llamado cuando uno subía y el otro bajaba de su respectivo auto. Ella le recordó que una vez en Chile intentó entrevistarlo pero el encuentro no se dio. “Yo me sonreí con él y él me dijo que le gustaba verme sonreír. Nos despedimos con un beso. Fuguet agradeció nuestro encuentro con un ramo de flores que llegó al día siguiente, junto con una carta que hablaba de nuestro encuentro… Yo le deseo suerte a este joven escritor chileno”. El mensaje lo acompaña una foto de Silvia con el ramo de flores donde destacan dos girasoles que sellan, al parecer, el perdón y el olvido.

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