Lesiones como la caries o la inflamación de encías también causan estragos en la dentadura permanente, por lo que es de suma importancia fomentar el cuidado de la salud bucal desde la primera infancia.

El experto Jorge Alejandro Ávalos Rodríguez afirmó que es un grave error permitir que los niños consuman grandes cantidades de golosinas o productos altos en carbohidratos bajo el argumento de que aún tienen dientes de leche y estos serán reemplazados por piezas nuevas.

El coordinador delegacional de servicios de Estomatología y Cirugía Bucal y Maxilofacial del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco reiteró la importancia de atender la caries que se presenta en los dientes de leche.

“El daño más frecuente es la hipersensibilidad de los dientes o de las muelas que erupcionan una vez que las piezas ‘de leche’ cariadas se caen; este problema durará toda la vida”, aseveró.

Ávalos Rodríguez explicó en primer lugar que los excesos en el consumo de azúcares durante la infancia son el principal motivo de pérdida de piezas temporales.

Sin embargo, mencionó que esto no es el problema mayor sino que, a causa de los malos hábitos alimenticios y de falta de limpieza de la cavidad oral, comienzan dolorosos procesos infecciosos que también afectan a las piezas permanentes que recién emergen.

Añadió que la primera capa de las pieza dentales es fuerte, está conformada por la hidroxiapatita, un mineral que, una vez perdido, ya no puede regenerarse.

“Cuando un diente o muela temporal tiene caries o sufre de algún proceso infeccioso a través de las encías, las bacterias afectan a la pieza permanente impidiendo que se formen los cristales de hidroxiapatita, provocando desmineralización e híper sensibilidad, durante el resto de la vida”, informó.

Además de sufrir dolor al contacto con alimentos fríos o calientes, la persona que tienen este problema tiene mayores probabilidades de desarrollar caries y por lo tanto infecciones que pongan cada vez en mayor riesgo la salud dental.

Ávalos Rodríguez insistió por ello en que si los dientes de leche se mantienen sanos, será más sencillo mantener sana la dentadura en la edad adulta.

“Ser permisivos con el consumo de golosinas es un error muy común de los padres o tutores, de los abuelos. Recibir dulces u otros productos azucarados es muy bueno y una gran motivación para los niños, pero siempre bajo vigilancia”.

Agregó que es importante motivar al menor primero a alimentarse sanamente, con frutas, verduras, proteínas animales y vegetales, y darles confituras a modo de recompensa, procurando luego un buen cepillado dental y la visita con su dentista cada seis meses.

jpe

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