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Si después de vacaciones se te complica retomar tu rutina laboral, de estudios... o ambas, ¡No eres el único! Al parecer, hay ciencia detrás de este comportamiento y existen estudios que así lo confirman.
Por ejemplo, una investigación de la Universidad de Georgia, publicada en la revista Physiology and Behavior, señaló que después de cuatro días seguidos de descanso o actividades relacionadas con vacaciones, el cerebro interpreta que ya no está en “modo trabajo”.
Esta pausa es buena y necesaria para la salud mental y emocional, pero también hace que sea más difícil tomar nuevamente las riendas de las actividades regulares.
“Esto se da principalmente porque no se trata de un cambio paulatino. Aunque la última noche de vacaciones, usted ya tenga planeado qué ropa va a ponerse y deje listo el almuerzo, es posible que todavía se sienta en vacaciones, por lo que cuando suene la alarma del despertador al día siguiente, tendrá mayores problemas para adaptarse y llegar al trabajo”, señaló Jamie Cooper, autora principal del estudio, publicado en el 2011.
“No es que las neuronas no trabajen durante este tiempo de descanso, por supuesto que lo hacen. Sin embargo, después del cuarto día se habitúan a que no están bajo tanto nivel de alerta como el que demandan los días laborales”, añadió.
Acomodo
Por estas razones, señala el documento, es que muchas personas, al llegar a su lugar de trabajo o de estudio, se sienten más lentas para realizar labores básicas, para retomar lo que dejaron sin concluir antes de vacaciones o para recordar cosas simples, como números de teléfono, direcciones de correo electrónico o contraseñas.
Esto se da más allá de la cantidad de días que se tengan libres (siempre y cuando se superen los cuatro días) e independientemente de si la persona se quedó en casa o si sus vacaciones fueron al otro extremo del mundo.
Pero hay buenas noticias: el estudio señala que el cerebro es dinámico y “regresar a la normalidad laboral” toma entre 24 y 48 horas. Pasado ese periodo será más fácil levantarse temprano, desplazarse hasta el lugar de trabajo y, claro, ser productivo.
kal
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