Las uñas de las manos y los pies son un importante indicador del estado de salud de las personas. Lo normal y saludable es que tengan un aspecto rosado y uniforme.

En cambio si resultan con una apariencia extraña o cambiante, no debe preocuparle simplemente desde lo estético. Si este es el caso no dude en consultarle al especialista.

Si están amarillas. Si las uñas toman este color, especialmente en los pies, pregúntele a su médico, porque así como la causa puede ser un hongo, puede haber algo más complicado, como diabetes mellitus o problemas con los ganglios linfáticos.

Si están gruesas. Las uñas gruesas pueden ser normales en el envejecimiento, pero también pueden relacionarse con hongos en las uñas, psoriasis e hipotiroidismo.

Si tienen cavidades. Normalmente esto se conoce como coiloniquia y se caracteriza porque las uñas son aplanadas y tienen cavidades. Es posible que esto indique una deficiencia de hierro.

Si están blancas. Es posible que se trate de leuconiquia, algo que puede ocurrir por un envenenamiento con arsénico, enfermedad cardíaca, neumonía o hipoalbuminuria.

Si son muy débiles. Así como es algo que puede pasar por envejecimiento, puede deberse a bajos niveles de zinc y hierro o problemas de tiroides.

Si duele. La infecciones bacterianas puede hacer que las uñas cambien de color e incluso que el dedo en esta zona duela. Si se trata de infecciones graves, se puede llegar a perder la uña.

kal

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