Ubicada a más de 2.5 millones de años luz de la Tierra, la galaxia Andrómeda ha sido catalogada como la gemela de la Vía Láctea en diversas oportunidades.

Las dos cuentan con un peso similar y giran en el espacio con brazos en espiral. A estas similitudes, está a poco de agregarse un nuevo elemento, todo esto si tres astrónomos rusos están en lo correcto: Andrómeda también compartiría la sorprendente habilidad de "soplar" burbujas gigantes que irradian rayos gama.

Hasta ahora, estos lóbulos, apodados "burbujas de Fermi" por el telescopio de la NASA que se utilizó para observarlos, sólo se habían visto aparecer desde la Vía Láctea. E incluso, antes de su primer avistamiento en 2010, sólo algunos sospechaban que esta extraña clase de estructuras cósmicas siquiera existían.

Encontrarlas procedentes de la galaxia de Andrómeda podría ayudar a los científicos a descubrir cómo y por qué estas estructuras podrían generar las extrañas liberaciones idénticas.

"Esto podría significar que todas las galaxias similares a la Vía Láctea podrían producir estas burbujas de Fermi", indica el estudio liderado por Maxim Pshirkov de la Moscow State University.

"Si sólo tenemos un ejemplo, este podría ser un caso único. Pero si tenemos varios, entonces podría significar que tenemos una nueva clase de fenómeno astrofísico de alta energía".

En tanto, otras teorías postulan que estas burbujas, cada una de un tamaño cercano a los 30 mil años luz, son "viento galáctico" de partículas de alta energía sopladas desde el núcleo activo de la Vía Láctea. En ese caso, estos impulsos deberían surgir desde elementos tragados hace millones de años por la galaxia, mientras que los rayos gama serían ecos de tiempos en que la Vía Láctea solía tragar sustancias más variadas.

La caza de la aureola de Andrómeda

Al igual que los astrónomos que encontraron las burbujas en la Vía Láctea hace seis años, Pshirkov inicialmente no estaba buscando lóbulos provenientes del centro de la galaxia Andrómeda.

El equipo de astrónomos rusos andaba en la búsqueda de una aureola de rayos gamas que, según estudios anteriores, rodeaba la galaxia. Los científicos creen que estos rastros se forman cuando los rayos cósmicos colisionan con materia en los bordes de la galaxia.

Este era el proceso que Pshirkov buscaba investigar. Sin embargo, una vez que comenzaron a medir los rayos gama de baja intensidad en Andrómeda, Pshirkov junto a sus colegas, quienes debieron descargar cerca de siete años de información almacenada por el telescopio Fermi Gamma-ray Space de la NASA, no lograron encontrar rastros de esta aureola.

La información que encontraron mostraba los rayos gamas en una distribución que no les hacía sentido a sus modelos iniciales.

Cuando el equipo reanalizó la información existente, en esta oportunidad buscando las burbujas de Fermi, entonces sus modelos cobraron sentido y se lograron explicar los datos obtenidos por el centro de la NASA. Si el nuevo análisis logra ser comprobado, significaría que Andrómeda cuenta con dos burbujas gemelas, de al menos 20 mil años luz cada una.

kal

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