Además de los hoyos negros estelares que se producen cuando muere una estrella con mucha masa, existen los hoyos negros supermasivos que son regiones ubicadas en el centro de las galaxias en forma de espiral.

Se cree que estas distorsiones geométricas del espacio y el tiempo también pueden encontrarse al centro de las galaxias elípticas y con otras formas, sin embargo, no se comprueba si en realidad es así, dijo el astrónomo, Wilder Chicana Nuncabay.

Explicó que el nombre de agujero negro supermasivo se debe a que los hoyos negros de este tipo tienen el equivalente a mil o decenas de miles de veces la masa del Sol, la cual representa 99.8% de toda la masa del sistema solar.

Por la gran cantidad de masa que contienen su influencia alcanza distancias enormes, de modo que estos agujeros determinan la dinámica de una galaxia en la que hay de manera principal gas, estrellas y planetas.

Si bien, por definición, los hoyos negros supermasivos no se pueden ver, es posible apreciar sus efectos, detalló el responsable del área de Astronomía y Ciencias del Espacio del Planetario Luis Enrique Erro, del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Uno de esos efectos es el llamado disco de acreción, que es una especie de dona que rodea a los hoyos supermasivos.

“En la medida en la que el material va cayendo hacia el interior del agujero negro, se producen emisiones de chorro de alta energía por los polos del disco de acreción”, dijo el especialista.

Se sabe también que las estrellas que están más cerca del núcleo de las galaxias giran a velocidades increíbles, y esto sólo es posible por la gran cantidad de gravedad que generan los agujeros negros supermasivos.

Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene un hoyo negro llamado Sagitario A *, que tiene una masa de 4.5 millones de veces mayor a la del Sol y se encuentra a una distancia de 26 mil millones de años luz de la Tierra.

El Sol, que también está sujeto a la gravedad de Sagitario A *, tarda 250 mil años en dar una vuelta completa alrededor del centro de la galaxia.

El especialista recordó que en enero de 2015, la agencia espacial norteamericana NASA observó una llamarada de rayos X 400 veces más brillante de lo habitual.

Según el reporte, el evento inusual pudo originarse por la ruptura, aparte de un asteroide que cae en el agujero negro, o por el enredo de líneas de campo magnético dentro del gas que fluye en Sagitario A *.

Ya que, según explicó Chicana Nuncabay, en el horizonte de eventos, que es el límite de todo agujero negro, se genera radiación X, producto de las explosiones de gas que es el material que con mayor facilidad es atraído al agujero negro, o de otros cuerpos celestes.

Respecto a su formación, el especialista comentó que después de unos 380 millones de años del origen del universo se produjo un fenómeno llamado desacoplamiento, que es cuando la materia y la luz se separan haciendo que ésta última viaje de manera libre por el espacio.

“La expansión del universo continúa, en las regiones donde quedaron grumos de materia, la gravedad comenzó a actuar con más intensidad y a atrapar más material y gas”, que luego de miles de millones de años se convirtieron en las galaxias, indicó el astrónomo.

La gravedad también hizo que esas regiones muy densas colapsaran y se convirtieran en hoyos negros supermasivos en los núcleos de las galaxias, añadió.

Pero, el especialista dijo que los hoyos negros son enormes y su tamaño es como el de una galaxia con alrededor de 200 mil millones de estrellas; el universo está formado por billones de galaxias.

Chicana Nuncabay agregó que en fecha reciente hubo una discusión en torno a los agujeros negros, pues el reconocido científico Stephen Hawking dijo que los hoyos negros no existen, al menos como los conocemos.

El debate aumentó cuando la física estadounidense, Laura Mersini-Houghton, demostró de manera matemática que los hoyos negros no existen.

“La investigadora intentó unir todo lo que se sabe sobre mecánica cuántica, termodinámica, gravitación y relatividad general y al unir todas esas teorías, ella descubrió que no podrían formarse los hoyos negros, al menos matemáticamente”, por lo que se está revisando esto, señaló Chicana Nuncabay.

De modo que, en los próximos años este tema dará mucho de qué hablar, agregó.

kal

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