Las estrellas más antiguas de la Vía Láctea pueden esconder claves vitales sobre cómo era el Universo en sus inicios o cómo se extinguieron las primeras estrellas, secretos ahora más fácil de desentrañar después de que un grupo de astrónomos haya identificado algunas de ellas.

El descubrimiento realizado por un equipo internacional de astrónomos, liderados por la Universidad de Cambridge y la Universidad Nacional de Australia y que publica este miércoles en Nature, podría ayudar a entender cuánto ha cambiado el Universo en los últimos 13 mil 700 millones de años.

"Hay tantas estrellas en el centro de nuestra galaxia que dar con esas tan escasas es como encontrar una aguja en un pajar", aseguró Andrew Casey, del Instituto de Astronomía de Cambridge.

Pero este trabajo confirma que "hay estrellas ancianas en el centro de nuestra galaxia. La 'firma' química que ha quedado en ellas nos habla de una época del Universo que de otra manera sería inaccesible", agregó.

Además, contienen huellas químicas que indican que las primeras estrellas pudieron desaparecer en "una muerte espectacular conocida como hipernovas", con diez veces más energía que una supernova.

Así, una hipernova sería el fenómeno más energético del Universo y muy diferente de los tipos de explosiones estelares que se pueden observar hoy en día, indica el estudio.

Durante décadas, los astrónomos han tratado de determinar cómo era el Universo poco después del Big Bang, para lo que es fundamental entender cómo se formaron las primeras estrellas y galaxias.

Con ese objetivo algunos expertos se han lanzado a observar galaxias a miles de millones años luz, mientas otros han dirigido su mirada al centro de nuestra galaxia.

Tras el Big Bang, el Universo estaba formado por hidrógeno, helio y pequeñas cantidades de litio, mientras que el resto de elementos se fue produciendo en el interior de las estrellas o cuando se extinguían, por ello los científicos han buscado estrellas cuya composición fuera fundamentalmente de hidrógeno y muy pobre en metales.

Encontrar ese tipo de estrellas entre todas los millones que forman nuestra galaxia puede no ser fácil, pero los astrónomos hallaron una forma de hacer la criba pues los astros más antiguos, al tener poco metal, se ven ligeramente más azules que el resto.

Los expertos emplearon telescopios en Australia y Chile para identificar nueve estrellas, entre las más antiguas, cuyo contenido de metales es inferior a un milésima parte del que tiene el Sol y en una de ellas esa proporción es de una diezmilésima.

El siguiente paso fue determinar cuáles de esas estrellas no se habían movido nunca del centro de la Vía Láctea, siete en total, y gracias simulaciones por ordenador se llegó a la conclusión de que se formaron al inicio del Universo.

En sus inicios el Universo "fue -según Casey- posiblemente muy diferente, pero para saber cuánto, realmente tenemos que encontrar otras estrellas como estas: más agujas en un pajar".

kal

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses