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El Chivo de la fibra óptica

Gustavo de la Garza. ¿Cómo llega la señal del Super Bowl hasta tu casa en tiempo real?

Ilustración: BOLIGÁN
Cartera 08/02/2016 00:54 Marco Payán Actualizada 10:17

Quien hace 50 lanzó el servicio de comunicación personal Radio Beep hoy es uno de los mayores dueños de redes de fibra óptica del mundo. ¿Cuál es el negocio actual de Marca- tel, su empresa después de que murió el también llamado bíper? Arrendar el envío de información por esta supervía de comunicación, pero dedicada para sus clientes grandes: las cadenas de televisión y los carriers. Conoce quién es el carrier de carriers mexicano.

¿Cómo es posible que hoy (o bien, el día de ayer) se transmita en tiempo real, y con un retraso casi imperceptible, un suceso como un Super Bowl? Con la velocidad de la luz que ha desplazado al satélite. Si cambias de canal o bien, si lo viste por el servicio de NFL Now (en internet) la diferencia era mínima. De hecho, tal delay (o latencia en la señal) se debe a las cadenas de TV o proveedores de servicio de internet (que no todos tienen fibra óptica hasta tu televisor).

No lo dice así, pero fue su salida del mercado de las telecomunicaciones con el usuario final, es decir, personas de a pie, que le abrió otras oportunidades. El que solía ser el competidor más feroz contra la predominancia de Telmex en el mercado de la telefonía de larga distancia (un tema superado gracias a la eliminación de la tarifa de interconexión), hoy juega en otra cancha. Parece que nadie le detendrá en esas mucho más de 100 yardas de fibra óptica.

Alta audiencia. “Ahora estamos mejor”, me dice sin nostalgia por un pasado desgastante, donde llegó una reforma quizá demasiado tarde para que se volviera un competidor fuerte en el servicio de larga distancia. “Ahora, en lugar de venderle a la señora de la esquina, le vendemos directamente a las cadenas de TV”. Es común que Gustavo M. de la Garza Ortega (como aparece su nombre en su propio blog) se reúna con las cabezas de Univisión, Televisa, Telemundo y otras cadenas que requieren de sus servicios. Esto lo ve como una ventaja.

Un tipo que habla aguerrido, incluso cuando ya no hay una “guerra de las telecomunicaciones”, términos que solía usar. Ahora parece que ha entrado a un negocio en el que, si bien hay competencia, ya no se da en el Congreso mexicano. Solía ser un jugador clave a la hora de los planteamientos originales para la reforma de telecomunicaciones, un tipo activo incluso en los medios. Ahora sus intereses han cambiado.

No era alguien nuevo en el mundo de la televisión. Fue él quien compitió, “con el viejón” Azcarraga Vidaurreta, en los orígenes de la televisión en México. Dice, como una anécdota, que la idea de Radio Beep, nacida en 1965, se debió a que, como productor de televisión, requería localizar a todo su personal inmediatamente. En tiempos donde las telecomunicaciones solo eran radio y TV, aquello era un lujo.

Pero varias decenas de años más tarde se volvió a reunir con directivos de las generadoras de contenido audiovisual. Entre ellos, Azcárraga Jean, el nieto. ¿Cómo se dio a conocer en un nuevo panorama, cuando prácticamente dejaba de lado la telecomunicación personal? La tragedia le dio una oportunidad.

La cifra con la que ahora abre sus reuniones de negocio es mil millones de personas. Se trata de la audiencia que se logró al transmitirse el rescate de los 33 mineros chilenos atrapados en la mina de San José. El número que él lo vende como “la mayor audiencia que jamás se haya tenido. Más que el Super Bowl” no se trata tanto de la calidad del contenido (producción, guión, manejo de cámara, etcétera), sino de una dificultad técnica. ¿Cómo se transmite en tiempo real tal suceso sin perder calidad en la imagen? El número de expectadores sólo complica la transmisión, pues de tener una falla, los afectados serían literalmente miles de millones.

Eso no pasó. Gracias a la red de fibra óptica de Gustavo de la Garza (realmente el servicio lo da por una empresa basada en Montreal llamada Aldea, “hermana de Marcatel”), la señal llegó a las cadenas de TV en tiempo real y con casi cero latencia. Al empresario regiomontano se le ilumina la cara cuando comienza a hablar de tecnisismos: “con tanta fibra, tenemos el lujo de dar hasta triple redundancia”. Es decir, si por alguna razón se interrumpe la transmisión de la fibra (como un temblor en alguna de las partes donde pasan tales cables), cuenta con otros dos canales para que se envíe, automáticamente, la señal. Se trata de un haz de luz, por lo tanto, viaja a la velocidad de la luz. “Casi instantáneo”. En el mercado del entretenimiento y las noticias, aquella señal era muy valiosa “y solo nosotros estábamos ahí”. Gustavo de la Garza se refiere a que solo ellos se podían conectar a una de sus fibras ópticas y transmitir, por su propia red, hasta a Helsinki o Mumbai.

Desde entonces, se ganó un lugar en los departamentos de tecnología de las cadenas de TV, ahora sus clientes. Lo mismo pasa con los carriers de telefonía celular, quienes le exigen una eficiencia de “seis nueves”. Es decir, 99.9999 porcentual de eficiencia. Casi no fallar nunca.

El año pasado, para consolidarse, al cumplir los 50 años de Marcatel compró los mejores equipos “Huawei, Cisco, Siena, los rolls royce para tener lo mejor”. Es un carrier de carriers.

Aldea global. El nombre de la empresa hermana de Marcatel, Aldea, habla de la visión que tenía Gustavo de la Garza. Le quedó claro que se trataba de ser global. “Ya no quería abrir la empresa en México. Sabía que tenía que competir en el extranjero primero”. Su experiencia en su país le había dejado un mal sabor de boca. Así que fundó la empresa Aldea en Montreal, también por ser una manera para pagar menos impuestos, lo admite.

Pero ha estado tentado a regresar a vender al usuario final o la “gente de a pie”. En los últimos meses estuvo preparando una inversión en convertirse en un generador de contenido. Tener cámara y toda la producción lista para la cobertura, por ejemplo, de los Juegos Olímpicos, una final de algún deporte popular, o un modo de reportear las noticias del mundo.

Pero algo sucedió en su cabeza. Quizá fue de nuevo el desgaste por entrar en una competencia donde los jugadores principales están establecidos. Lo más seguro es que no quiere competir con quienes hoy son sus clientes. Quiere cuidar esa relación.

Otra manera de competir en el mundo (y de sacar más provecho de la tan sonada fibra óptica) es ofrecer servicios a empresas de manejo y datos. Sin embargo, el servicio a canales de TV y a los carriers sigue siendo 80% de su negocio. Aunque siempre está pensando expandir o crear nuevos negocios.

Bendito error. Pero, como él mismo se quejaba durante su “guerra de las telecomunicaciones” que a veces parecía más una telenovela, ¿cómo es que no quebró tras del desgaste de estar en un negocio (la larga distancia) que por tarifas de interconexión, simplemente no era rentable?

Parte de la respuesta está en un “bendito error” como Gustavo de la Garza le llama. Para prepararse a la apertura que tendría el mercado de la larga distancia en México, cuando Telmex era el único que daba el servicio de telefonía fija, Gustavo de la Garza invirtió 200 millones de dólares en la red de fibra óptica y sus equipos cenbtrales. Todo para crear Marcatel y que desde el primer día de 1997 pudiera ofrecer larga distancia. Sería la primera empresa que competiría directamente con Telmex, que no tenía más de 10 años que la había adquirido el Carlos Slim.

“La tecnología que había en 1995 se la compramos a Siemens (Jerarquía Digital Sincrónica, SDH, por sus siglas en inglés) tenía una determinada capacidad para la fibra óptica. Se instala en el 96 y en el 97 empezamos a operar”. Tan sólo unos meses después de ofrecer su servicio aparece en el mercado una nueva tecnología: DWDM (multiplexado compacto por división en longitudes de onda). De un día para otro, cualquier fibra que tuviera aumentaría su capacidad 100 veces.

“Compré e instalé 36 pares de fibra óptica en México. ¡Con la nueva tecnología sólo necesitaba dos pares para las necesidades de ahorita y la de los próximos 50 años!”.

De un día para otro, estaba sentado sobre una infraestructura enorme en México. ¿Qué podía hacer con ella? “Me puse a hacer swaps. Me fui con los carriers en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, España para cambiarles fibra en México por la que ellos tenían en sus países”.

Así llegó a tener casi una red mundial. No era lo que tenía pensado, pero de esta manera se le abrió otro horizonte en los negocios.

Años más tarde, después de la eliminación de la larga distancia en México, Gustavo de la Garza sigue siendo un jugador importante en las telecomunicaciones. “Ahora me especializo en transportar contenido de TV de cualquier tipo, especializado en noticias y deportes en vivo”.

(No sólo eso, también algunos médicos que operar por computadora, lo pueden hacer remotamente y con la certeza de 99.9999% que no se caerá su red.)

Las cadenas de TV compran los derechos, por ejemplo, del Super Bowl 50 y Aldea (Marcatel) les ofrecer transportarlo.

“Desplazamos al satélite que tiene el problema de la latencia. Por fibra óptica se transmite a velocidad de la luz, en un dieciseisavo de segundo llega la señal al otro lado del mundo”.

*** Gustavo de la Garza en un personaje “curioso”. No es raro escuchar anécdotas de su boca que sean difíciles de creer, pero eso lo hace una persona entrañable. Una plática con él te puede llevar por lugares muy técnicos, y otros muy “humanos”, como suelen decir.

“Cuando comencé con Radio Beep, sonó el teléfono de mi casa: ‘En el infierno no hay suficiente fuego para quemarlo por toda la eternidad’. me decía una señora. Había puesto un negocio en el que era intermediaria entre los médicos y los pacientes. Cuando salían de guardia, les dejaba dicho que sus llamadas se las pasaran a fulano, o que la medicina tal la suspendiera el fin de semana… Todo a través del teléfono. Los médicos fueron los primeros en adoptar esta tecnología: Radio Beep. Desde entonces me juré que no me quedaría atrás, porque la tecnología cambia todos los días”.

Aunque será difícil que se cambie su imagen de ser anti-Slim, siempre reconoció en Fernando Chico Pardo, quien era director de Telmex, a una persona “con quien se puede hablar”.

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