El sector energético, factor clave para el desarrollo económico

Cartera 22/01/2016 00:43 Pedro Ulises Juárez Campos Actualizada 01:34

El pasado diciembre de 2015, el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero Mexicano celebró su vigésima segunda sesión, en la que revisó la evolución reciente del entorno económico internacional y nacional y actualizó su balance de riesgos para nuestro sistema financiero.

Los miembros del consejo identificaron que el entorno internacional ha presentado un deterioro en el cual se destaca la evolución reciente de los precios del petróleo y la inminente normalización de la política monetaria de los Estados Unidos.

De acuerdo con el organismo, la situación actual puede tener consecuencias sobre las cuentas externas, finanzas públicas y las principales variables financieras de la economía mexicana.

De igual forma, el secretario ejecutivo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos José Ángel Gurría Treviño y ex secretario de Hacienda y Crédito Público, mencionó en días pasados que “México debe tomar en cuenta la nueva realidad de bajos precios del petróleo porque “nunca” va a volver a venderse en 100 dólares por barril como ocurrió el año pasado”, además explicó que “la nueva coyuntura en el mercado indica que las cotizaciones del hidrocarburo se van a mantener por debajo de los 30 dólares por barril”.

Tanto la perspectiva del Banco de México, como la visión de la OCDE, se presentan cuando al cierre de la primera semana de operaciones de 2016 el crudo mexicano cayó 13.6%, su menor nivel desde noviembre de 2003, llegando a 24.11 dólares por barril. Los precios del petróleo siguen disminuyendo por la sobreproducción que presentan los mercados internacionales, lo que proyecta que continúen las bajas para este año que apenas inicia. En los 18 últimos meses, el exceso de suministro fue el principal factor detrás del declive de los precios, después de que Arabia Saudita llevó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a aumentar las exportaciones para defender su cuota de mercado frente a los productores de mayores costos, como son las firmas estadounidenses.

Según el secretario ejecutivo, lo anterior ha provocado un recorte en el presupuesto gubernamental, el incremento en la deuda y la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento para atender las tareas prioritarias en la administración federal.

Históricamente, el petróleo y el sector energético han sido determinantes en México, para su economía, finanzas públicas, industria, desarrollo tecnológico, balanza comercial, y sus relaciones con el exterior, en particular con los Estados Unidos. Pero, más aún, ha sido elementos clave para la consolidación de México como Estado nacional y como un país con una economía emergente, con un nivel de desarrollo medio.

Lo anterior presenta retos importantes para la administración del presidente Enrique Peña Nieto, empezando por la consolidación de la reforma energética.

De concretarse, según expertos, México tendría la oportunidad de transformar y elevar la calidad de vida de todos los mexicanos.

También será importante considerar lo que Gurría señala como la diversificación de fuentes de ingresos públicos y consolidar la generación de combustibles limpios. Recientemente Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció una inversión de 4 mil millones de dólares de los cuales el 58% se integra por inversionistas privados. Según la paraestatal, se impulsará la fase II del proyecto de combustibles limpios correspondientes a diesel ultra bajo azufre para las refinerías de Madero, Tamaulipas; Salamanca, Guanajuato; Minatitlán, Veracruz; Tula, Hidalgo, y Salina Cruz, Oaxaca, además se construirán 12 nuevas plantas y se modernizarán 14 de las ya existentes, en tanto se instalarán sistemas complementarios y servicios auxiliares integrados a dichas refinerías. A su vez, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) recientemente anunció que logró reducir en 47% el uso de combustóleo para generar energía eléctrica en 2015 en comparación con 2012. Esta reducción forma parte de la estrategia activa de la CFE de sustituir combustibles caros y contaminantes, como el combustóleo y el diesel, por otros más baratos y amigables con el medio ambiente, como el gas natural y las energías renovables.

Lo trascendental será transformar a Pemex y CFE en entidades públicas productivas con autonomía de gestión y presupuestal, profesionalización de sus órganos de gobierno, participación ciudadana y, sobre todo, sujetas a la más amplia transparencia y rendición de cuentas, con un régimen fiscal equitativo y competitivo y con criterios de operación que permitan optimizar sustentabilidad. En ese rubro, Petróleos Mexicanos ha iniciado una apertura que exigirá a la compañía aumentar su actual nivel de inversiones y, de esta forma, lograr un avance significativo en su competitividad durante los próximos años.

Es importante destacar la importancia que tiene el sector energético en su conjunto para el presente y el futuro del país. Para que México logre salir del estancamiento económico en el que ha vivido los últimos 25 años, y que retome el camino del crecimiento económico con estabilidad, equidad social y en forma sustentable, es necesario continuar con los esfuerzos estipulados en la reforma energética, que pretenden articular un proyecto de nación con visión de largo plazo.

El sector energético seguirá siendo clave para el crecimiento económico, las finanzas públicas, las cuentas internacionales, el desarrollo tecnológico, el ambiente, la política exterior y la seguridad nacional.

Académico de la Universidad Tecnológica de México

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