Perspectivas económicas ante los resultados de las elecciones de EU

Aún prevalece un alto nivel de incertidumbre sobre las políticas fiscales, comerciales y económicas del presidente electo Donald Trump
09/12/2016
02:12
Luis Durán Luján
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Por Luis Durán Luján

El 2016 ha sido un año de muchas sorpresas. Hechos que parecían poco o nada probables sucedieron. Por ejemplo, contra la mayor parte de los pronósticos, Gran Bretaña votó en favor de salir de la Unión Europea, Colombia optó por decir no al acuerdo de paz con las FARC, y Trump ganó la elección de Estados Unidos. Predecir el futuro parece cada vez más complicado ante un entorno global tan incierto. Parecería que en térmimnos de opinión pública las encuestas han perdido su capacidad para predecir resultados. Hablar de las perspectivas económicas ante los resultados de las elecciones del vecino país del norte no es tarea fácil.

A un mes de haber ganado las elecciones, aún prevalece un alto nivel de incertidumbre sobre las políticas fiscales, comerciales y económicas del presidente electo Donald Trump, y cómo se traducirá la retórica de su campaña en un plan de gobierno. Sin embargo, a juzgar por la volatilidad de los mercados financieros, la depreciación del peso y la baja en los pronósticos de las perspectivas de crecimiento económico para México, el panorama post-electoral no parece muy alentador.

El FMI, el Banco de México y la OCDE ya han rebajado sus pronósticos de crecimiento del PIB en México para 2016 y 2017. La OCDE rebajó de 2.6% a 2.2% su expectativa de crecimiento del PIB para este año, y de 3% a 2.3% para 2017, argumentando que el país se enfrenta a choques externos desfavorables que pueden frenar su actividad económica[1]. Es difícil aún predecir la dimensión del impacto, pero a medida que nos acerquemos al 20 de enero, podremos estimar con mayor claridad de qué manera se irán moviendo las variables económicas. Es probable que en el corto plazo la volatilidad en el tipo de cambio continúe en función de las declaraciones y propuestas del presidente electo, se espera un alza de tasa en Estados Unidos, una incertidumbre en el precio del barril de petróleo, al igual que la inseguridad para invertir en México. Se pronostica también un incremento importante de los precios al consumidor en los próximos meses. Todos estos factores generan una fuerte presión para las finanzas públicas. De ahí que para muchos la reducción del gasto público del paquete 2017 no es suficiente. Todo ello complica las perspectivas de crecimiento para la
economía mexicana.

El memorándum del equipo de transición del presidente electo Trump que se filtró hace unas semanas señala que el programa para los primeros 200 días de la administración está basado en cinco principios, y uno de ellos es la renegociación del TLCAN. El documento establece que en el día uno de la nueva administración, se comenzará a reformular el TLCAN e informará a México y a Canadá de sus intenciones. Se realizará un estudio para saber los efectos que este cambio en la política comercial tendría en la clase media, así como en los sectores de manufactura y servicios, y la inversión extranjera directa en Estados Unidos y se analizará la existencia de prácticas comerciales dañinas.

Estas semanas y meses previos a la toma de posesión serán claves para que el gobierno de México, de Canadá, el Congreso, y los grupos empresariales de los tres países se involucren activamente para demostrar con cifras y argumentos sólidos los beneficios que ha traído el tratado para la región y el costo que tendría la salida de Estados Unidos. De ello dependerá el rumbo que tome la renegociación del TLCAN. La integración de nuestras economías es mucho más profunda de lo que Trump se imagina.

Además de prepararnos ante los escenarios que podrían presentarse respecto a la relación México-Estados Unidos, es especialmente importante reforzar el que sigue siendo el principal motor de la economía: el mercado interno. La resiliencia se refiere a la capacidad para adaptarse, superar la adversidad y salir fortalecido de ella. La victoria de Trump puede verse como una oportunidad para redoblar esfuerzos para trabajar en favor de la competitividad de México, independientemente de las ocurrencias de una persona. Debemos seguir los consejos de Michael Bloomberg de utilizar la retórica contra el comercio del presidente electo como un llamado a mejorar la competitividad de nuestra economía y seguir por el camino de una más profunda integración comercial con otros mercados.

México debe concentrarse en potenciar sus fortalezas y hacer las cosas bien, mantener las finanzas públicas sanas, continuar impulsando su apertura comercial y fortalecer el Estado de derecho (en particular el combate a la corrupción). Su importante red de tratados comerciales, el bono demográfico, su creciente clase media y muchos otros factores contribuyen a que el apetito por México continúe a pesar de la dura coyuntura externa. Muestra de ello es el éxito obtenido en la ronda 1.4 de subastas de campos petroleros de Pemex, que superó las expectativas de la Secretaría de Energía y que generará inversiones por 41 mil millones de dólares. Los resultados de esta licitación, que contó con la participación de las grandes petroleras como BP, Total, Exxon Mobile y Chevron, confirman que México es un destino muy atractivo para la inversión. La implementación eficaz de las reformas de telecomunicaciones, energética, financiera, laboral, educativa, entre otras, harán de México un país más productivo. Esa debe ser la tarea de todos, con o sin Trump.

Presidente y Director General de UVM

[1] EL UNIVERSAL, OCDE teme también mal clima económico, 29 de noviembre de 2016,
http://ww.eluniversal.com.mx/articulo/cartera/economia/2016/11/29/ocde-t...

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