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Las pequeñas y medianas empresas (Pymes) mexicanas enfrentan obstáculos a su crecimiento, además de ser vulnerables a otros factores que provocan que siete de cada 10 cierren antes de cumplir los cinco años de vida, aseguró el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón.

Únicamente 11 llegan a los 20 años de vida y en general 80% de los que inician un negocio lo hacen con sus propios recursos.

Las diferencias entre las grandes empresas y las Pymes son marcadas. Por ejemplo, las firmas de mayor tamaño son 6.3 veces más productivas que los micronegocios, tres veces más que una pequeña y 1.7 veces más que una mediana.

El líder de la máxima cúpula empresarial del país aseveró que la tasa de creación de nuevas empresas en México es negativa en los últimos siete años, teniendo que enfrentar los negocios problemas como la corrupción, inseguridad, rezagos educativos y vacíos de gobernabilidad, entre otras cosas.

“Por cada mil personas se crea una empresa, lo cual no es suficiente; en Chile la relación es de cuatro por cada mil personas”, dijo este lunes que comenzó la Semana Nacional del Emprendedor a cargo del Instituto Nacional del Emprendedor.

Pero, si impulsan a empresas se tendrían mejores resultados, porque se estima que si cien negocios pequeños se convirtieran en grandes, el PIB del país crecería un punto porcentual.

“Las mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) crean más plazas por unidad de inversión, mientras que los emprendimientos de alto impacto generan empleos a un ritmo 600% más veloz que otros negocios. El problema es que hoy día, 70% de las empresas cierran antes de cumplir cinco años y únicamente 11% llega a 20 años de vida. Un gran reto es el financiamiento: 80% de quienes inician un negocio, lo hacen con sus propios recursos”, aseguró Castañón.

Las estadísticas dan cuenta de que hace falta trabajar más en otros aspectos, por lo que el empresario propuso ocho acciones:

Lograr que las compras de gobierno sean una palanca para el desarrollo de los negocios pequeños; extender dicho modelo a los gobiernos estatales; crear una figura de consultor financiero entre el Instituto Nacional del Emprendedor y el organismo empresarial para asesorar a los empresarios en la obtención de financiamiento.

Además, piden fortalecer a las incubadoras y aceleradoras de empresas; desarrollar una política que impulse la formación de capital emprendedor que incluya capital de riesgo y otras figuras de apoyo.

Y, contrario a la disminución de los recursos de apoyo al Fondo Nacional del Emprendedor, que bajarían de 7 mil 200 a 3 mil 700 millones de pesos de 2016 a 2017, Castañón propuso aumentar paulatinamente el presupuesto para dicho programa hasta 34 mil millones de pesos o el equivalente a 0.25% del PIB.

Añadió que debiera continuar la política de impulso a la innovación para las Pymes y las grandes empresas. En dicho rubro se debiera alcanzar 1% del PIB como meta para generar tecnología, innovación, investigación aplicada para productos y patentes, manifestó el empresario.

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