Análisis. Deuda externa ¿Nuevo Frankenstein?

Cartera 18/08/2015 01:33 Julio A. Millán B. Actualizada 01:34
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En nuestra entrega anterior, alertábamos sobre el creciente nivel de la deuda interna del gobierno federal, cuyo monto que aumentó 35% en apenas dos años podría comprometer su viabilidad en el mediano y largo plazo, sobre todo con el esperado incremento en las tasas de interés que elevaría los costos de su servicio.

En esta ocasión, abordaremos el caso de la otra deuda, la externa, que es el monto adeudado a los no residentes que se reembolsa en divisas, bienes o servicios.

La deuda externa total es la suma de la deuda a largo plazo del sector público, con garantía pública, y la privada no garantizada; también se incluye el uso del crédito del FMI y la deuda a corto plazo. Esta última incluye toda la deuda con un vencimiento original de un año o menos, y los atrasos en los intereses de la deuda a largo plazo.

La deuda neta externa del sector público que incluye la deuda del gobierno federal de la banca de desarrollo y de los organismos y empresas públicas, al mes de marzo de 2015, registró un saldo acumulado de 158 mil 952.7 millones de dólares. Ahora bien, cabe preguntarnos qué importancia tiene el endeudamiento externo para la economía nacional. La deuda contraída, utilizada en inversiones productivas, podría fomentar el crecimiento si se mantiene a un nivel razonable; de lo contrario, podría tener un efecto distinto.

La relación entre endeudamiento externo y crecimiento puede ser elusiva; es necesario abundar en algunos aspectos fundamentales de la relación:

• ¿A qué nivel la deuda empieza a perjudicar el desempeño de la economía?

• ¿Cuál es su efecto cuantitativo sobre el crecimiento económico de un país en desarrollo?

• ¿Cómo afecta al crecimiento?

• ¿Este efecto sobre el crecimiento depende más del capital o del servicio de los intereses?

Según la teoría económica, un nivel “razonable” de endeudamiento apoya el crecimiento económico de un país en desarrollo. Lo anterior, mientras use los préstamos para inversiones productivas y no esté afectado por inestabilidad macroeconómica, políticas que distorsionen los incentivos económicos ni fuertes sacudidas, debería de mostrar un crecimiento mayor y poder efectuar los pagos correspondientes a capital e intereses de manera puntual.

Ahora bien, ¿Por qué se reduce el crecimiento cuando la deuda se acumula hasta un nivel elevado? Las teorías del sobreendeudamiento dan una explicación sencilla: si hay alguna probabilidad de que la deuda llegue a superar la capacidad de pago del país, el costo previsto del servicio de la deuda desalentará la inversión nacional y extranjera, perjudicando al crecimiento. Se acrecentarán los temores de los posibles inversionistas del riesgo de caer en insolvencias e incluso moratorias, que llevarían a obligadas y onerosas reestructuras, buscando reducir el monto de lo adeudado y su costo, lo que sería perjudicial para los acreedores en el corto plazo y para el propio país deudor en el mediano y largo.

Este fenómeno no sólo se presenta en el caso de la deuda externa pública, también se manifiesta en la relacionada con el sector privado. La deuda de la privada se compone de los empréstitos del sector bancario no público y de las sociedades mercantiles no financieras. Al primer semestre de 2015, este tipo de deuda equivalía a 124 mil 483.0 millones de dólares.

¿Qué tan grande es el monto de la deuda externa total? Existen dos medidas comúnmente aceptadas del nivel de endeudamiento, el monto con respecto al PIB y con respecto a los ingresos externos, lo que mide la capacidad de pago. En este contexto, la deuda externa total, cuyo monto a marzo de este año era de 283 mil 435.7 millones de dólares, equivale a 24.36% del PIB y a 274.6% de los ingresos de la cuenta corriente.

Con respecto al nivel del Producto, el nivel es aceptable; sin embargo, si consideramos desde el inicio de la crisis de 2009, esta relación ha pasado de niveles de entre 16% y 17% al 24% de este año. En el caso de la relación respecto de los ingresos de la cuenta corriente, que incluyen las exportaciones, éstos también se han incrementado a partir del inicio de la crisis de niveles de 150% a los actuales de 270%.

Es necesario que cuidemos muy de cerca la evolución del endeudamiento externo. Aún estamos en niveles manejables, pero las condiciones externas como la caída en los precios del petróleo, la fortaleza del dólar y el alza en las tasas de interés podrían desestabilizar el equilibrio macroeconómico alcanzado. ¡Cuidemos el no crear un Frankestein de la deuda!

*Presidente de Consultores Internacionales S.C.

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