La austeridad botanera

Arlequín

Por: Arlequín
Ya párenle por favor. Que de una vez por todas quede claro: la cuarta transformación no se puede hacer con el estómago vacío. Así que es de humanos que los legisladores que están transformando la patria se coman una botanita después de cuatro horas de sesión para que así puedan seguir sin desmayo construyendo un país. Además, este tentempié cumplirá con la máxima –no la moda- de los nuevos tiempos políticos: la austeridad.

Ahora sí, ya puede echar las campanas al vuelo. La austeridad llegó para quedarse en México y el país está hoy tocando a la puerta de acceso al primer mundo. Hoy se ha logrado que los diputados y senadores ya no reciban botanas, ni café en sus curules y escaños, que si quieren comida se paren por ella, o que la  lleven en sus tupperwares o termos. Ahora sí, estamos entrando a la cuarta transformación en pleno.

Sí, es cierto que aún faltan algunos detallitos menores de ahorro, pero tenga paciencia, las cuartas transformaciones no se hacen en un día. Es verdad que aún no han tocado las partidas de asistencia legislativa y de atención ciudadana que implican gastos millonarios, y que en otras legislaturas han sido utilizadas como un ingreso adicional al sueldo de los senadores y diputados.

Hay que recordar el caso de una senadora que se compró un vestido y otros misceláneos con el dinero de una de esas partidas, pero eso era antes. Hoy, los nuevos diputados y senadores serían incapaces de gastar un solo peso que no sea suyo en cuestiones personales, hay que recordar que el país ya cambió, que hoy hay una nueva clase política, en algunos casos los mismos de la clase anterior, pero ya sin las mañas de antaño.

Por ejemplo, en la Cámara de Diputados un abnegado diputado ganará un sueldo mensual neto de 73 mil pesos, y tiene a su disposición 45 mil pesos para asistencia legislativa y 28 mil pesos para atención ciudadana. Los mal pesados, de esos que nunca faltan, podrían imaginar que al final del mes el legislador tiene 146 mil pesos. Pero nada más falaz que eso,  pues de ese monto solo 73 mil son suyos,  los otros 73 mil son sagrados, intocables y jamás los destinarían a un gasto personal, esas épocas se fueron para no volver.

Los senadores tienen un sueldo neto de 73 mil y gastos hasta por 200 mil pesos mensuales para asistencia legislativa y atención ciudadana. Desde luego, que al igual que sus colegas diputados, primero muertos que tocar esos 200 mil pesos para algo que no sea ayudar al pueblo que cuenta con ellos como aliados.

Por el momento, la austeridad ha empezado por  las tortas, los cacahuates, las almendras y la fruta, pero ya llegará a e estas partidas millonarias como sucedió con los seguros médicos, los autos y los celulares, no se puede todo de un jalón.

Y en el Poder Ejecutivo la cosa pinta tan bien como en el Legislativo. Y para muestra, un par de botones.
Es ya casi un hecho que se dejarán de pagar las pensiones a los expresidentes de la República.

Según la información disponible, en el Presupuesto se destinaban unos 40 millones de pesos al pago de estas pensiones. El monto que se destina a los ex mandatarios Felipe Calderón, Vicente Fox y Luis Echeverría, solo para el pago de su sueldo como pensionados es de 7.3 millones de pesos al año. Calderón, desde febrero de 2017 recibe el dinero y lo dona a una organización de ayuda a niños con cáncer. El resto de los ex presidentes con vida renunciaron a la pensión y dos viudas “presidenciales” reciben 80% de la pensión que corresponde a sus finados maridos. Acabar con estas prestaciones será, sin duda, un gran ahorro de 40 millones de pesos.

Ese ahorro, quizá servirá para costear una pequeña pérdida que según los expertos en materia energética, podría enfrentar el nuevo gobierno. Según estos sabelotodo -que no dude usted ni por un momento que sean unos mala leche que qué van a saber de cuartas trasformaciones-, hay varios temas que inquietan con los cambios que ven venir en la política energética, especialmente en Petróleos Mexicanos.

Estos analistas mal fario, sostienen que varias decisiones que van desde la designación del nuevo titular de la petrolera, el cambio hacia el modelo de refinación propia de gasolinas y el congelamiento de la reforma energética, podrían desembocar en que Pemex pierda su calificación crediticia, lo que implicaría que se tendrían que pagar unos 8 mil millones de pesos al año más por el llamado “servicio de la deuda”, es decir intereses más altos, generados por la percepción de una mayor riesgo.

Imagine usted cuántas tortas, cacahuates, almendras, frutas y pensiones presidenciales se tendrían que sumar para juntar 8 mil millones. Pero, también piense que si ese escenario negativo que los analistas tecnócratas -y muy seguramente fifís-, se hace por desgracia realidad, ya habrá un fondo de lo ahorrado en botanas y pensiones para hacer menos duro el golpe, no es lo mismo perder 8 mil millones que 7 mil 960 millones.

Es increíble lo que unas botanas pueden hacer por las finanzas nacionales.

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