La convivencia con felinos domésticos trasciende la simple compañía para convertirse en un factor determinante en la estabilidad emocional de las personas.
De acuerdo con investigaciones publicadas por el portal académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM Global), la interacción con estos animales actúa como un mitigador natural del estrés y la ansiedad.
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A diferencia de otros animales de compañía, el gato posee un temperamento que fomenta un ambiente de calma, permitiendo que sus propietarios desarrollen una mayor capacidad de relajación en entornos urbanos ruidosos o demandantes.
Este fenómeno se fundamenta en la capacidad de los felinos para establecer conexiones afectivas que no requieren de una interacción física constante, lo que respeta los espacios personales de los seres humanos.
El impacto del ronroneo y la reducción del estrés biológico
Uno de los elementos más fascinantes de la terapia felina es la frecuencia vibratoria del ronroneo. Según especialistas de la International Society of Feline Medicine (ISFM), el ronroneo de un gato oscila entre los 25 y 150 hercios.
Esta frecuencia tiene propiedades terapéuticas documentadas que incluyen la reducción de la presión arterial y la promoción de la curación de tejidos en el cuerpo humano. Al acariciar a un gato, el cerebro libera oxitocina (conocida como la hormona del amor y el bienestar), mientras que los niveles de cortisol (la hormona del estrés) disminuyen significativamente.
De acuerdo con el Human Animal Bond Research Institute (HABRI), las personas que comparten su vida con gatos reportan una menor sensación de soledad y una mejora en los cuadros depresivos leves.
La rutina de cuidado que exige un gato (alimentación, higiene y juego) proporciona una estructura diaria que resulta beneficiosa para individuos con trastornos de ansiedad, ya que redirige la atención del sujeto hacia una responsabilidad externa gratificante. La presencia del felino en el hogar genera una percepción de seguridad y apoyo social que es comparable, en ciertos parámetros psicológicos, a las relaciones humanas de confianza.

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Salud preventiva y bienestar integral del felino
El beneficio es recíproco; un gato sano es un mejor compañero terapéutico. No obstante, el bienestar del animal debe ser una prioridad para mantener este equilibrio en el hogar.
Según la American Veterinary Medical Association (AVMA), la panleucopenia felina es una enfermedad viral muy contagiosa que puede afectar gravemente el sistema inmunológico del animal si no se cuenta con un esquema de vacunación al día.
Mantener la salud física del gato no solo asegura su longevidad, sino que evita situaciones de estrés adicional para el propietario, preservando la armonía del entorno doméstico.
Especialistas del Cornell Feline Health Center sostienen que el enriquecimiento ambiental es clave para que el gato cumpla su función como "terapeuta".
Un gato que cuenta con espacios de altura, rascadores y una alimentación balanceada muestra un comportamiento más equilibrado, lo que facilita la interacción positiva con los humanos.
De acuerdo con diversos estudios etológicos, el simple hecho de observar a un gato jugar o dormir induce estados de relajación profunda en los observadores, lo que consolida a la especie como una de las mejores aliadas para la salud mental contemporánea.
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