“Cuando el pueblo mexicano logre despertar su dimensión espiritual, solo así podrá alzar el vuelo como un águila renovada. No podemos ni debemos olvidar que este maravilloso país llamado MÉXICO, así, con mayúsculas, cuenta con una fabulosa herencia ancestral y que en su gente radica la fuerza necesaria para lograr ese despertar. Cuidando y respetando sus recursos naturales es como podrá asegurar el futuro de la actual y de las próximas generaciones, porque si se continúa con esa equívoca entrega a intereses ajenos, está condenado al fracaso, acompañado de interminables disputas que ponen en peligro tanto la seguridad como la estabilidad nacional.
Es por ello que invito a toda la población a que, desde lo más profundo de su conciencia, realicen oraciones y meditación espiritual, pero, sobre todo, fomenten la unidad en la familia. Dios es el rostro del amor que nos conduce a la paz y Cristo está entre nosotros”, expresó, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, el obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López.

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La vida de monseñor Carlos Enrique Samaniego López, designado por el papa León XIV como el quinto obispo de la Diócesis de Texcoco (21 de agosto de 2025), puede considerarse, quizá, como una sorprendente e interesante leyenda de lucha y amor. Desde que era niño, a los cuatro años de edad, quedó huérfano debido a un lamentable accidente automovilístico en el que sus padres perdieron la vida, mientras que él, de milagro, resultó ileso. Con la ayuda de Dios, los cuidados y la protección de abuelos y tíos, poco a poco, lleno de fe, tuvo que ir descubriendo diversos caminos y emociones, “como si se tratara de un rally, es decir, en donde tenía que afrontar muchos desafíos”, como él mismo lo califica.
A sus 52 años de vida (Ciudad de México, 8 de octubre de 1973), posee una extraordinaria trayectoria eclesiástica. El pasado 4 de enero cumplió 25 años de haber sido ordenado sacerdote y adscrito a la Arquidiócesis de Tlalnepantla. Ingresó al Seminario Interdiocesano Guadalupano, en Cuautitlán Izcalli, en donde estudió Filosofía. Posteriormente, decidió estudiar la Licenciatura en Teología en el Seminario de Tlalnepantla. En 2003, su espíritu de superación lo llevó a realizar los estudios de Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de México, concluyéndolos en 2006 y siendo nombrado juez instructor en el Tribunal Diocesano. Además, llevó a cabo los estudios de Licenciatura en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, entre 2007 y 2009.
Dueño de un impresionante nivel cultural, domina a la perfección el francés, inglés, italiano, latín y griego. Amable y sencillo en su trato, con un extraordinario sentido del humor, el 16 de febrero de 2019 el papa Francisco (QEPD) lo nombró obispo titular de Cilio y auxiliar de México, recibiendo la ordenación episcopal el 25 de marzo del mismo año.
Rompiendo por completo los protocolos correspondientes a su investidura como obispo de la Iglesia católica, presuroso acude a recibirme en la entrada principal de la hermosa Catedral de Texcoco. En un gesto de educación y sencillez, saluda con sobrada cordialidad, brindándome un afectuoso abrazo, al momento en que, con voz pausada, me interroga: “¿En dónde está su inseparable nieto Adrián, que siempre lo acompaña en cada una de sus entrevistas?”. Le hago saber que padece una fuerte gripe, razón por la cual no pudo acompañarme. Con una leve sonrisa agrega: “No se preocupe, ahorita le digo a una de las hermanas religiosas que me acompañan y atienden que sea ella quien tome las fotografías de la entrevista, pero, por favor, quiero que le dé el crédito a su nieto Adrián”.
Por espacio de una hora, sin poner objeción alguna a las preguntas que le formulé, permite conocer a un hombre atento y preocupado por el acontecer nacional, subrayando el papel que realizan los medios de comunicación: “Siempre he admirado el enorme esfuerzo y entrega que realizan los periodistas y, muy en especial, EL UNIVERSAL. Asimismo, tuve la valiosa oportunidad de ver el excelente trabajo de Jacobo Zabludovsky en su icónico noticiero 24 HORAS, así como el de Guillermo Ochoa. El extraordinario periodista Ricardo Rocha, en un programa que me gustaba mucho ver los domingos, Para gente grande. También vi alguna vez Siempre en domingo, de Raúl Velasco.
Tiempo después, tuve la oportunidad de ver el extraordinario trabajo de Ciro Gómez Leyva en CNI Canal 40; por cierto, me llenó de alegría volver a verlo, pero ahora en Telefórmula, en Ciro por la mañana, el mejor noticiero matutino que goza de enorme credibilidad y respeto, lo cual lo coloca como un referente del periodismo serio y profesional que se ejerce en México y que va formando conciencia con sus enriquecedoras opiniones del acontecer nacional e internacional, para que uno pueda contar con un espíritu crítico. Sin lugar a dudas, Ciro Gómez Leyva, a pulso y con absoluta pulcritud, se ha convertido en un baluarte histórico de este gran país”.

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-Monseñor, le agradezco mucho que me reciba en esta primera entrevista exclusiva que concede desde que asumió la delicada y gratificante responsabilidad como el quinto Obispo de la Diócesis de Texcoco. Mi primera pregunta es ¿Cómo le va en la vida?
-El agradecido soy yo por tener su visita y felicitarle por la publicación de su magnífico primer libro “A lo Mero Macho… Entrevisto luego Existo”, el cual, me lo he estado devorando poco a poco. Me pregunta ¿Cómo me va en la vida?... ¡Uff!!, déjeme decirle que mi vida ha sido como un rally, es decir, en donde fui encontrando muchos desafíos…
- ¿…Desafíos o retos…?
-Digamos que ambas cosas porque me ayudan a crecer, pero, también, tener la oportunidad de hacer el bien hacia los demás de modo significativo.
- ¿A lo Mero Macho, eso es lo que lo impulsa a recorrer ese “rally” como usted le llama?
- ¡Definitivamente!!, pero, además, lo convierte a uno, en algo mucho muy interesante, y a la vez, tan desgastante, pero con la consigna de que Cristo reine.
- ¿A Dios rogando y con el mazo dando?
- ¡Es que no hay de otra!!, con el favor de Dios, es lo que me ayuda poder superar las metas que me voy fijando realizar…
-En la vida nada es fácil…
-Totalmente de acuerdo con usted, son caminos que se van descubriendo y acompañados de infinidad de emociones diversas.
-Hace apenas unos cuantos días que usted cumplió 25 años en que fue ordenado sacerdote, aquel 4 de enero de 2001 y quedó adscrito a la Arquidiócesis de Tlalnepantla, pero me gustaría saber ¿Cómo era el niño Carlos Enrique Samaniego, quien nació un 8 de octubre de 1973?
-Como decía el inmortal Mario Moreno “Cantinflas”, comencemos por el principio, nací un 8 de octubre de 1973, así, es que acabo de cumplir 52 años de edad. Mi mamá era de origen chiapaneca, mientras que mi papá era tu paisano de Michoacán. Ambos, se conocieron en el Estado de México y deciden irse a vivir hasta Apaseo El Grande, Guanajuato.
- ¿Cuántos hermanos tuvo?
-Solamente una hermana, que era dos años menor que yo…
- ¿A qué se dedicaban sus papás?
-Desafortunadamente, siendo un niño de cuatro años y medio, mis padres sufren un muy lamentable accidente automovilístico, en el que perdieron la vida, y de milagro, yo salí ileso. Para ese entonces, yo estudiaba el kínder en un colegio de monjas…
- ¡Uff!!, aunque usted era muy pequeñito, que duro debió haber sido recibir la fatídica noticia de la muerte de sus papás…
-Las monjas supieron prepararme con palabras, para que pudiera comprender la muerte de mis padres… -Intempestivamente, la voz del señor Obispo se le quiebra, denoto que se le hace un nudo en la garganta, inmediatamente, sus ojos se llenan de lágrimas al recordar aquel fatídico suceso que lo dejó marcado para siempre. Momento en que aprovecha para darle un pequeño sorbo a una diminuta taza de café expreso que le habían servido. No obstante, decide continuar con su relato…
- “Recuerdo perfectamente que alguien me acercó hasta los féretros de mis padres y lo único que hice fue darle un beso a cada uno…”
- ¡Que fuerte, verlos ahí sin vida…!!
- ¡En efecto!!, jamás habré de olvidar esas trágicas imágenes de mis padres llenos de heridas en sus rostros, por cierto, lo que más me llamaba la atención, era que, ambos, estaban vestidos con ropa color azul cielo. Inmediatamente, venían a mi mente las palabras de aquella monja que me decía que mis padres ya estaban en el cielo…
- ¿Ahora que lo reflexiona, que logró entender de ese muy triste pasaje de su vida?
-Lograba entender lo que era la muerte y el cielo, que es lo que le sigue a la muerte.
- ¿Quién se encargó de cuidarlo y protegerlo, quedando en la orfandad?
-A partir de ahí, me fui a vivir al Estado de México con mis abuelos maternos, ellos, también eran de origen chiapaneco, quienes se encargaron de formarme y educarme.
- ¿A partir de ese momento, inculcaron en usted su vocación religiosa?
- ¡No precisamente!!, ellos eran muy religiosos, pero no tan afines a las prácticas católicas, es decir, no estaban diariamente metidos en la iglesia y dándose golpes en el pecho…
- ¿Simples amantes de la palabra de Dios?
- ¡Exacto!!, don Edmundo, lo definió con exactitud. Recuerdo que, frecuentemente, íbamos a la Basílica de Guadalupe.
- ¿Cómo nace en usted su vocación por la fe religiosa?
- ¡Qué bonita pregunta!!, resulta que un día me invitan participar en un retiro espiritual para jóvenes y adolescentes, en donde supieron presentarme a Dios y a Cristo
- ¿Los tiempos de Dios son perfectos?
- ¡Por supuesto! En una noche despejada, mirando las estrellas, observaba detenidamente el cielo, recordaba las palabras de aquella religiosa cuando murieron mis padres. En ese preciso momento comprendí que la muerte de mis padres era la mejor oportunidad para vivir con mis abuelos y aprender de su enorme generosidad, así como los sacrificios que hacían para sacarnos adelante. Todo eso, me hablaba de la grandeza de Dios, de la generosidad, el sacrificio y amor que Jesús nos transmitió.
- ¿Solamente cuando atravesamos un trance completamente difícil de vida, es cuando nos acordamos de Dios y de Jesús?
- ¡Vaya qué pregunta!! Fue la forma que me permitió comprender que todo había ocurrido, es decir, la muerte de mis padres, haber vivido con mis abuelos y empaparme de su generosidad, así como el sacrificio de mi abuela por atendernos, todo eso, me hablaba de Dios, de Jesucristo y el respeto que debemos guardar por el cielo.
- ¿Tuvo una conexión con Dios?
-Hablaba con él y le decía, desde lo más profundo del alma y de mi corazón, que sí existía, pero le cuestionaba cuál era mi misión aquí en la Tierra…
- ¿Ahí definió su vocación esencial por la religión católica?
- ¡Indudablemente! Me quedó completamente claro que mi misión, a partir de ese instante, era seguir a Jesús.
- ¿Ya había tenido algún acercamiento tanto con la Biblia o el Nuevo Testamento?
-Curiosamente, ese mismo día, me habían obsequiado un ejemplar del Nuevo Testamento y me di a la tarea de leerlo completo…
- ¿Cómo lo tomó usted?
-Como una carta de Dios para mí, porque estaba completamente decidido seguir a Jesús
-Pero casi era un niño… ¿Cuáles eran sus distracciones?... ¿A qué jugaba?
-El recuerdo más antiguo que conservo, era estar amontonando corcholatas… ¡Uff, me pone a sudar!! Si no me equivoco, creo que tenía cuatro años de edad, en el interior de una nevería y paletería en la que trabajaban mis papás…

- ¿…Qué era lo que más le gustaba jugar, después de la muerte de sus papás?
-Estando ya con mis abuelitos, después de la muerte de mis padres, el fútbol era lo que más me llamaba la atención…
- ¿A lo Mero Macho?
- ¡Indudablemente!!, recuerdo que le dediqué muchas horas de mi vida infantil y adolescente a jugar futbol. En un patio muy pequeño me gustaba realizar muchas “dominadas” Recuerdo que era capaz de realizar diez o doce “dominadas”, luego, aumenté a veinte y llegando… ¡hasta las cien!!
- ¿Cómo era el México de ese entonces?
-Como las calles aún no estaban pavimentadas, podía salir a jugar con los demás niños, lo cual, me divertía muchísimo y más aún, como me llamo Carlos Enrique. Mi padre me puso Carlos, por Carlos Reinoso y Enrique, por Enrique Borja, brillantes jugadores de la etapa gloriosa del América, allá, en los inicios de los años 80´s.
- ¿Era “fan” del América?
-ja, ja, ja… ¿Acaso había otro equipo tan lleno de gloria como el América? Hoy en día, no conozco el nombre de los actuales jugadores de las “Águilas” del América, pero sigo siendo fiel seguidor del América.
- ¿En la escuela también era tan dedicado para el estudio? ¿No me diga que era del “montón” o medio “burrito”?
-Antes de responderle don Edmundo, permítame decirle que es una delicia conversar con usted… ¡Me está llevando de la mano a recorrer una hermosa etapa de mi infancia y adolescencia!!
-Gracias por el cumplido, pero mi deseo es “hurgar” dentro de su conciencia, el aspecto humano de este gran ser que hay detrás de la investidura del Quinto Obispo de Texcoco…
-Utilizando su ya famosa frase… “A lo Mero Macho”, déjeme contarle que tiempo después de haber estado viviendo con mis abuelos, me fui a vivir con mis tíos. Uno de ellos, era contador público. Otro, estaba estudiando ingeniería en el Instituto Politécnico Nacional. Uno más, había seguido la carrera de Administración Pública. Todos ellos, de una u otra manera, me motivaban para que siguiera estudiando.
- ¿Qué le decía su abuelo?
- ¡Uff!!, estaba mucho muy orgulloso de que yo siguiera estudiando, además, me contaba cómo había podido sacar adelante a sus hijos. Me abrazaba y me repetía, una y otra vez, que yo era muy inteligente, lo que me obligaba a corresponder de la misma manera, estudiando muy duro y sacar las mejores calificaciones.
- ¿Era muy “matadito” para el estudio?
-La verdad es que sí. Si fui mucho muy “machetero” y hasta logré las mejores calificaciones.
- ¿Un niño de puros dieces?
-Si, la verdad sí. Desde la primaria y hasta las dos licenciaturas, las cursé con menciones honoríficas.
-En su mente… ¿Cuál era la meta que se había fijado?
-Servir lo mejor que pudiera, preparándome lo mejor posible porque sabía perfectamente que una persona preparada, era la indicada para poder servir mejor.
- ¿Se nace o se estudia para servir?
- ¡Qué bonita pregunta!! Esa fue mi mística, obtener un aprovechamiento académico máximo… Se estudia para servir…
- ¿Acaso no hacía travesuras?
-Antes de responderle, aunque sé perfectamente que es usted quien formula las preguntas… ¿Me permite preguntarle algo?
- ¡Venga!!
- ¿De manera alterna al periodismo, estudió la carrera de psicología?
-No señor Obispo, la verdad es que no.
-Me tiene impresionado porque posee un “don”, saber meterse hasta la conciencia de sus entrevistados, eso habla muy bien de su profesionalismo y el amor que le tiene a su actividad periodística que realiza magistralmente.
- ¡Muchas gracias señor Obispo!!, se lo agradezco con el corazón… Pero cuénteme, ¿Cómo lo castigaban cuando hacía una travesura?
-Me hace una pregunta muy difícil de responder…
- ¿Por qué?
-Es que, tanto mis abuelos como mis tíos, siempre me consideraron como muy bien educado y hasta respetuoso.
- ¿Le resultaba difícil hacer travesuras?
-Más que hacer travesuras, se me complicaba mucho portarme mal porque me esforzaba mucho por no dañar o perjudicar esa imagen y el aprecio que me dispensaban mis abuelos, mis tíos y quienes me conocían.
-A lo mero Macho, dígame una travesura, por muy simple que haya sido…
-Quizás, creo que tomaba un barquillo de nieve o un flan cuando no estaban mis abuelos… eso… ¡era un abuso de confianza!!
-Pero no era un robo como tal…
- ¡Pues no!!, pero tampoco era motivo para tomarlo sin pedirlo primero. Ya que insiste en que le cuente esas “travesuras”, creo que uno de esos días, se me ocurrió tomar una cucharada de nieve a la boca, pero para mi sorpresa…
- ¿Le cayeron en la “movida”?
- ¡No!!, resulta que no era el bote de la nieve…
- ¿Entonces…?
- ¡Era el bote de la manteca!!... ¡Guácala!!, creo que terminé vomitando… Ja, ja, ja, fue algo terrible para mi…
-Como dicen ustedes los sacerdotes… ¡En el pecado se lleva la penitencia…!!
- ¡En efecto!!, en el pecado se lleva la penitencia, sin duda… ¿verdad?
- ¿Nunca lo reprendieron de algo?
-Sí, fíjate que sí…. ¡Perdón!!, ya te estoy hablando de “tu…”
-Por mí, no hay problema, al contrario, lo agradezco de corazón, hasta me hace sentir más en confianza…
-Bueno, cuando me iban a ordenar como sacerdote, una noche antes, mi abuelo lloró en mi hombro y me pidió perdón…
- ¿Se estaba confesando con usted?
-Me estaba pidiendo perdón por una vez que se quitó el cinturón para pegarme, por cierto, mis tíos decían que mi abuelo era el cinturón más rápido del oeste.
- ¿Por qué le iba a pegar?
-Solamente se quitó el cinturón, pero no se atrevió a pegarme. Eso resultó para mí, el castigo más fuerte, precisamente, que no me haya castigado por algo mal que había hecho.

- ¿Había sido una simple “bofetada con guante blanco”?
- Ufff, no lo sé, pero denoté en su semblante que mi abuelo estaba muy muy arrepentido de haberme amenazado. Las únicas veces que me llegaron a reprender, fue a través de palabras y consejos, me hacían comprender que tenía que esforzarme más en mis objetivos y metas. Asimismo, me inculcaban respetar a mi hermana que era más chica que yo, que me portara bien con mi abuela.
- ¿En algún momento se mostró rebelde?
-Pues como todo adolescente, quizás, era un poco rebelde o hasta enojón. Ese era mi defecto más que las travesuras que podía haber hecho. Probablemente, me caracterizaba por perder fácilmente la paciencia, a veces, llegaba a contestarles mal o me hacía el enojado y hasta los ignoraba
- ¿Cómo era una navidad en la casa de Carlos Enrique Samaniego?
-Para mí, era una verdadera fiesta porque llegaban varios tíos con algo de comer que habían preparado en sus casas, mientras que mi abuela se encargaba de organizar todo.
- ¿Cómo era la cena navideña o de fin de año?
- ¡Uff!!, era todo un banquete, algo verdaderamente esperado por todos. Así como el tradicional intercambio de regalos y no podía faltar el bailongo.
- ¿Agarraban la borrachera?
-No, fíjate que no, mis tíos sabían guardar la cordura sin necesidad de embriagarse. Un grato recuerdo que conservo de las fiestas decembrinas
- ¿Cuál fue el juguete que le impactó, haya traído por el niño Dios o Santa Claus?
-Con el rostro totalmente emocionado, Monseñor Samaniego hace esfuerzos por tratar de ocultar las lágrimas que tiene en sus ojos. Con la voz entrecortada por la emoción me dice: “Mi papá, en una navidad, me dijo que, por ahí, había un regalo que me había traído el Niño Dios. Primero, me llevó a buscarlo debajo de una cama, luego en el baño, y así, anduvimos recorriendo toda la casa. Total, nos fuimos hasta el corral en donde teníamos conejos, patos, pollos, gallinas, cerdos, vamos, una pequeñísima granja…
- ¿Y el dichoso regalo en dónde estaba?
-Al final, me ayudó a treparme hasta la azotea, dentro de un tinaco de asbesto, al levantar la tapa… ¡Descubrí un barquito de motores…!! -Inevitablemente, el señor Obispo no puede aguantar y rompe en llanto, entre sollozos me dice-: “Fue la última vez que vi con vida a mi padre…” “Al descubrir ese regalo de mi padre, fue algo muy impactante para mí, me quedé sin palabras, literalmente quedé en “shock” de una gran emoción…
- ¿Qué pensaba usted en ese momento?
-Que ese hermoso barquito venía directamente del cielo para mí y tenía colores muy significativos para mí, era blanco y un azul cielo.
-En sus ratos libres, perteneciendo a una familia de clase media… ¿Qué programas de televisión veía?
-Gracias a que mi abuelo era sastre de profesión, teníamos un cierto “status” socio/económico, logró construir la casa en donde vivíamos y les brindó estudios a sus hijos. Debo agradecer que, gracias a mis abuelos, fue como logré ingresar al seminario…
-Pero ya no me dijo que programas de televisión veía y qué escuchaba en la radio…
-En esa etapa, en los años 80´s, veía mucho los programas de Televisa, mi abuela veía las telenovelas…
- ¿Y usted?
-Como me dedicaba a jugar futbol todos los días, solamente los domingos era cuando veía Chabelo, pero me atrapaban más las películas de Pedro Infante, de la llamada “época de oro” del cine mexicano que transmitían todos los sábados a las ocho de la noche.
- ¿Veía los partidos de fútbol?
- ¡Obvio!!, me recreaba muchísimo viendo los partidos en la tele
- ¿Se daba la oportunidad de ver las noticias?
-Siempre he admirado el enorme esfuerzo y entrega que realizan los periodistas y muy en especial EL UNIVERSAL. Asimismo, tuve la valiosa oportunidad de ver el excelente trabajo de Jacobo Zabludovsky en su icónico noticiero 24 HORAS. Así como Guillermo Ochoa y el extraordinario periodista Ricardo Rocha en un programa que me gustaba mucho ver los domingos “Para Gente Grande”. También vi alguna vez “Siempre en Domingo” de Raúl Velasco.
Tiempo después, tuve la oportunidad de ver el extraordinario trabajo de Ciro Gómez Leyva en CNI Canal 40, por cierto, me llenó de alegría volver a verlo, pero ahora, en Telefórmula en “Ciro por la Mañana”, el mejor noticiero matutino que goza de enorme credibilidad y respeto, lo cual, lo coloca en un referente del periodismo serio y profesional que se ejerce en México y que va formando conciencia con sus enriquecedoras opiniones del acontecer nacional e internacional, para que uno pueda contar con un espíritu crítico. Sin lugar a dudas, Ciro Gómez Leyva, a pulso y con absoluta pulcritud, se ha convertido en un baluarte histórico de este gran país.
-En esa etapa de vida ¿Cuáles eran sus aspiraciones a futuro?
-Quería ser contador público…
- ¿…Y eso…?
-Es que, cuando llegó a la casa de mis abuelos, a la muerte de mis padres, todos los lunes llegaba a comer un tío, quien ya estaba casado, lo veía cómo llegaba con su auto, siempre, muy elegante y de traje, además, tenía una casa muy bonita con una familia completamente estable. Sin lugar a dudas, me inspiró muchísimo para que lo considerara un ejemplo a seguir… ¡Quería ser contador público como él!!
-Ahora sí que, como dice el refrán… ¿Al pueblo que fueres, haz lo que vieres?
- ¡Exacto!!, ambicionaba tener una casa como la de mi tío y mi propia familia, con un coche último modelo y llevar una vida estable…
- ¿Una infancia alejada de las diversiones?
-No del todo, porque tenía otro de mis tíos que me llevaba a las funciones de lucha libre, en donde me contagiaba de un ambiente totalmente distinto…
- ¿Un auténtico “baño de pueblo”?
-Ja, ja, ja… ¡Sí, para qué decir que no!!, me desahogaba gritando a todo pulmón
-A decir verdad, al observar al Obispo narrarme aquellas experiencias… A lo Mero Macho, de sus ojos y semblante emanaba enorme alegría y cada palabra la expresaba llena de emoción- “¡Vamos, hasta me aprendí los nombres de cada uno de los luchadores…!!”
- ¿Cuál era su luchador favorito?
-Villano Tercero… ¡Era muy apasionante ir a la Lucha Libre durante varias temporadas!
- ¿En casa, cuál máscara utilizaba para jugar y qué música escuchaba?
-Mi tío me compró la del luchador Dos Caras. -Rascándose la frente, repetidamente, me dice: “¡Uff!!, la verdad, era fan de Timbiriche, así como las canciones de Luis Miguel y Flans. Tiempo después, me atrapó la música electrónica y hasta llegué a comprar unas tornamesas y me ponía a mezclar"
- ¿Cómo fue su etapa de estudiante de secundaria?
-Estando en la secundaria No. 48, que estaba ubicada en la colonia Ricardo Flores Magón, fue una etapa de muchísimo estudio, vamos, hasta dejé de practicar el fútbol de calle.
- ¿Cuál fue la materia “coco”?
-La Química me daba muchos dolores de cabeza, pero gracias a Dios, pude salir adelante…
- ¿Reprobó alguna materia?
-No, nunca supe lo que era reprobar. Lo que sí debo confesar…
- ¡Perdón!!... ¿El señor Obispo se va a confesar?
-Ja, ja, ja, bueno, te comparto que, lo que también se me dificultaba, eran las clases de inglés…
- ¿…Y eso..?.
-Quizás, obedecía a que la maestra que nos daba inglés ya era mucho muy mayor de edad y con un muy mal carácter, pero surgió algo bueno… ¡Me convertí en un Disc Jockey!! -DJ –, de esta manera, en las fiestas de amigos y vecinos, me ganaba un dinerito extra, en donde acudían poco más de cien jóvenes…
- ¿Ser Disc Jockey era también un toque divino?
-Antes de responderte, por favor, dime: ¿Cómo percibes lo que te voy a contar y me preguntas con exactitud lo que sigue?...
- ¡No se enoje, pero quien hace las preguntas soy yo…
-Ja, ja, ja… ¡Esto se pone sabroso…!! Mira mi querido psicólogo encubierto, todo se dio porque, con el apoyo de otros jóvenes, nos dimos a la tarea de amenizar con música, las celebraciones de la Santa Misa. Luego, organizábamos tardeadas en donde llegamos a retacar de muchachos y muchachas un pequeño terreno que nos facilitaron… ¡y sin cobrar ni un solo peso!!
- ¿Los chicos y chicas aprovechaban para fumarse su cigarrito y echarse una que otra chela?
- ¡No!!, no, fíjate que no. Todas, pero lo que se llaman todas, fueron fiestas completamente sanas y sin consumo de alcohol, cigarrillos o drogas. Lo que sí sucedía, era que los muchachos bailaban hasta cansarse, para ellos, el baile era lo más importante, mientras que, para mí, estaba fascinado mezclando la música.
- ¿Cómo se llamaba su grupo de Disc Jockey?
- “Energy Music New”
- ¿Y la prepa?
-La cursé en el Instituto Leonardo Bravo y en la Vocacional 5
- ¿Alguna vez se fue de “pinta”?
- ¡Caray!!, mi estimado Edmundo… Mm… ¿De pinta? Solamente una vez, estando en la secundaria
- ¿A dónde se fue?
-A caminar en un parque cercano a la escuela en compañía de unos amigos, en donde, por cierto, recuerdo que subimos una enorme cantidad de escalones a lo que llamaban “Las escaleras” y con un atractivo natural “Ojo de Agua”
- ¿Entre la secundaria y la prepa fue en donde recibe el llamado de Dios para ingresar al seminario?
-Frotándose las manos debido al intenso frío que se registraba dentro de las instalaciones de la Catedral de Texcoco me dice: “Vaya frio que se siente, si no tienes inconveniente, te invito para que tomemos un poco de café y continuamos en un momento…
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