Reinserción social con smartbands

Alrededor de 80 mil personas lograrían su libertad condicional al utilizar un brazalete, un smartphone y una plataforma digital

Reinserción social con smartbands
El equipo parece un reloj para evitar discriminación a los usuarios.
Techbit 11/05/2019 00:05 Amed Urbán Actualizada 00:10

Los sistemas penitenciarios actuales no están resolviendo los problemas. No hay prevención. No hay reinserción social y son extremadamente costosos, opina Alfredo Velázquez quien como solución plantea a RENATI, una plataforma para el Control de Presos en Libertad Condicional.

“La plataforma ya se encuentra en pruebas piloto con clientes de gobierno. Esperamos que en cualquier momento se empiece a utilizar por volumen”, dice Alfredo Velázquez, CEO de Neus Mobile, la empresa de tecnología y telecomunicaciones detrás de esta innovación.

Un brazalete con geolocalización, un teléfono inteligente de uso rudo y una plataforma de gestión especializada (que las autoridades pueden personalizar dependiendo el perfil de cada persona) componen esta propuesta.

“Nuestro primer modelo es muy similar a un reloj. Se trata de un brazalete que sustituye a la tobillera, similar a las que se ven en la televisión. Esto hace que se pueda utilizar sin que se genere un estigma social”, comenta Velázquez.

Añade que su desarrollo tiene la capacidad de gestionar datos biométricos (reconocimiento facial, de voz, dactilar), tiene comunicación de dos vías (con voz y datos) en tiempo real para que las autoridades siempre sepan dónde está el sujeto de seguimiento, entre otras funciones con las que se pueden establecer todas las medidas precautorias que haya solicitado el juez, caso por caso. “Brindamos más configuraciones que cualquiera de las opciones disponibles en el mercado actual”, asegura.

Con esta tecnología, miles de personas en México podrían ser sujetos de reinserción social. “Este proyecto va de la mano de la nueva reforma al sistema penitenciario (de 2015). Desde entonces hemos estado trabajando ya que existe la dictaminación de que el Estado mexicano debe estar en condiciones de permitir la liberación de cerca 80 mil de los 204 mil presos que se tienen en el sistema penitenciario”.

Solución todo-en-uno. Se trata de toda una plataforma de gestión que está en constante evolución tanto en hardware como en software. Puede ser utilizada por personal de diversas instituciones como policías municipales, estatales, el sistema penitenciario y otras dependencias de gobierno. “La plataforma se puede usar a nivel internacional, nuestro diseño no es exclusivo para México. Se puede utilizar en cualquier lado personalizándola por país.

De hecho ya hay interés de varios países”, dice el inventor. En el tema de seguridad, para garantizar que los brazaletes estén todo el tiempo enviando información de la ubicación de las personas, estos se conectan, a través del smartphone, a redes alternas de comunicación.

Este sistema también está diseñado para los llamados antagonistas, es decir, todos aquellos personajes que participaron en el encarcelamiento de las personas: los jueces, las víctimas, los magistrados, los ministerios públicos, los policías.

“Todos ellos deberían poder ser usuarios de la plataforma porque, por ejemplo, si un juez encarceló a 50 personas y 30 quedan libres, quizá sea necesario que sepa en dónde están esas personas. Esto es con la intención de que los antagonistas tengan más seguridad y hagan su trabajo de la mejor manera, pero no quiere decir que siempre sabrán la ubicación; si yo soy la víctima o antagonista solo sabré si esa persona que me perjudicó está a 10 kilómetros a la redonda y voy a recibir una alerta. No se trata de hacer un big brother”, señala Velázquez.

En términos de precios, “un beneficio es que nuestra plataforma costará una fracción de lo que tradicionalmente se tiene registrado: un preso le cuesta al sistema penitenciario no menos de mil pesos al día y hay sistemas que están cobrando entre 70 o 75 mil pesos mensuales por preso. Por lo general, es la familia o el propio preso quien paga esto.

El costo es alto. Por eso están saliendo muy pocas personas. Nosotros buscamos que esto se pueda pagar cómodamente. Va a haber muchos modelos y facilidades. Será algo similar al precio mensual de un contrato de telefonía tradicional con un buen equipo [unos dos mil o tres mil pesos].

Debe ser similar al uso de una plataforma de comunicación tradicional porque lo que estamos buscando es resolver un problema social antes que hacer negocio”, concluyó el directivo.

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