Durante años se ha afirmado que no existe una manera de predecir los terremotos . Sin embargo, está probando la posibilidad de que, a través de su red de cables submarinos, sea posible detectar los movimientos con el objetivo de proporcionar un mejor sistema de alerta temprana para las comunidades.

En una publicación en el blog de la compañía, los ingenieros de redes globales de Google, Valey Kamalov y Mattia Cantono, señalaron que, gracias a que la empresa ya opera un extenso sistema de cables submarinos de fibra óptica que se extienden por miles de kilómetros a través del , esta red podría empezar a utilizarse para monitorear el fondo del océano en busca de "perturbaciones mecánicas" que podrían indicar que se producirá un terremoto o un tsunami .

Los cables de Google transportan datos como pulsos de luz que viajan a una velocidad de 204 mil 190 kilómetros por segundo, lo que permite enviar y recibir información en todo el mundo a la velocidad de la luz. Sin embargo, en ocasiones la red se encuentra con distorsiones , así es como la compañía podría detectar posibles perturbaciones.

"Una de las propiedades de la luz que se rastrea como parte de la transmisión óptica es el estado de polarización (SOP). El SOP cambia en respuesta a perturbaciones mecánicas a lo largo del cable y el seguimiento de estas perturbaciones nos permite detectar la actividad sísmica ", explicaron los investigadores.

La premisa básica que proponen es que, cuando ocurre un , los cables submarinos de Google pueden recoger las vibraciones a medida que el suelo tiembla debajo de ellas lo que permitiría dar un mayor tiempo a las ciudades para prepararse.

Pruebas

Para demostrar su teoría, en 2019 Google comenzó a monitorear el SOP en algunos de sus cables submarinos como un experimento, y observó que el fondo del océano es "notablemente estable" la mayor parte del tiempo. Pero, después de varios meses de observar y esperar, sucedió algo.

"El 28 de enero de 2020, detectamos un terremoto de magnitud 7.7 en , a 1500 km del punto más cercano de uno de nuestros cables”. Los investigadores explicaron que después, el 22 de marzo, identificaron un terremoto de magnitud 6.1 en el Levantamiento del Pacífico Oriental, a unos 2.000 kilómetros de uno de sus cables. Luego, el 28 de marzo, detectaron otro terremoto de magnitud 4.5 frente a la costa de Valparaíso, Chile, que estaba a solo 30 kilómetros de uno de sus cables.

Google compartió sus hallazgos con Zhongwen Zhan del Laboratorio de Sismología del Instituto de Tecnología de California, quien se dio cuenta de que los datos también podrían usarse para detectar cambios de presión en el océano. Lo que podría ayudar a predecir la probabilidad de que surja un tsunami como resultado de un terremoto.

Esto podría ser un gran paso tomando en cuenta que la mayoría de los sistemas de alerta temprana de tsunami no son muy efectivos. El problema es que, aun cuando brindaría datos más precisos y mayor tiempo, no sería suficiente para llevar a cabo una evacuación.

No obstante la gran ventaja es que el sistema de detección ya existe por lo que no sería necesario invertir en infraestructura, únicamente continuar con las investigaciones para comprobar la efectividad de las señales.

Por supuesto, todavía hay un largo camino por recorrer antes de que esta sea una que funcione adecuadamente y en el que las personas puedan confiar pero, por ahora, se ha visto que hay un enorme potencial.

"Vemos este enfoque no como un reemplazo de sensores sísmicos dedicados, sino como una fuente de información complementaria para permitir alertas tempranas de terremotos y tsunamis", dijeron los empleados de . Y añadieron que, además de su sistema, será necesario invertir recursos técnicos y humanos para la comprensión de datos sísmicos complejos y variables, como la magnitud, la ubicación, entre otros datos.

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