Hemos caído muy bajo porque el debate político ya no se argumenta en la farsa de cómo evitar a los hombres que encarnan a la corrupción; ahora el Ágora pasa a las gargantas de los maniqueos

En el encuentro solitario del elector con la boleta quizá haya más gente de la que pensamos que le dará su apoyo, porque en el fondo, muchos más de los que pensamos, tienen un pequeño Trump en su ideario