El presidente podría vivir el próximo lunes la más amarga de las paradojas. Puede perfectamente ocurrir, como lo anticipaba Verónica Ortiz, que se revierta esa tendencia instalada en el electorado, desde 1997, de no dar una mayoría al gobierno en turno en los comicios intermedios y Peña podría encontrarse por primera vez con una mayoría absoluta ganada en una intermedia. Ganar perdiendo o perder ganando parece ser el enredado dilema de un “partido sistema” que no se adapta totalmente al ecosistema de la democracia.