“Lo teníamos, era nuestro y lo dejamos ir”. No queda más que preguntar, por qué no se le interrogó aquí y se le sacó mucho de lo que seguramente sabe sobre la extracción de “El Mayo”

Cómo podemos descartar que uno de estos días un compadre suba a un avión al gobernador Rubén Rocha Moya diciéndole que lo va a traer a una fiesta que sus amigos le organizan en la Ciudad de México, y que en lugar de aterrizar en Toluca, el buen Rocha acabe esposado por la DEA o el FBI en un aeródromo de Texas