Esa mezcla de sentimientos, pasiones por los mitos nacionales, con la fría y calculadora razón política, explica la ofensiva permanente de Putin contra Ucrania

Necesitamos una pausa después de dos años de pandemia y tres de mañaneras. Hay que hacerle caso al Presidente y él mismo debe aplicarse su receta

El gobierno chino no es el único en amenazar las libertades académicas o la libertad de la investigación científica. Por desgracia

Así se llama el fabuloso librito del gran Jonathan Swift, un panfleto de actualidad cuando uno lee, por ejemplo: “Mi imaginación me remite a cierto gran hombre conocido por ese talento de la mentira política, y gracias a cuyo sostenido ejercicio debe su larga reputación de veinte años como la cabeza más hábil de Inglaterra para entender asuntos delicados”. Ponga Ud. “México” en lugar de “Inglaterra”, y siga leyendo: “La superioridad de su genio no reside más que en una inagotable fuente de menti

Decidí escribir ese artículo al saber que don Antonio Lazcano conoció en persona al agrónomo soviético Trofim Denissovich Lysenko (1898-1976), un hombre que pasó a la historia como el que ayudó a Stalin a destruir la biociencia en la URSS, especialmente la genética, contribuyendo al atraso de la agricultura en su país. El affaire Lysenko, 1948, ha sido presentado como una reedición de la persecución oscurantista ejercida por la Iglesia contra Galileo, comparación tan inevitable como errada. No e

¿A dónde va Europa? A ningún lado. Sigue siendo un gigante económico, un ausente en el escenario mundial y un enano militar