Trevilla lloró, pero inevitablemente lloramos con él todos: su llanto es el de todo un país cansado por una guerra particularmente idiota. Ojalá que no sea debilidad, sino humanidad

Atrincherado en su oficina, grita que “por la reivindicación del magisterio doy la vida. Vengan por ella. No me encontrarán arrodillado, sino trabajando”

Las novelas de la conquista, como la de doña Gertrudis, siguen siendo legibles, lo mismo que las de Ireneo Paz sobre la Malinche, Amor y suplicio (1873) y Doña Marina (1883), o La hija de Moctezuma (1893) del enorme H. Rider Haggard

Si la Malinche es mito, Tecuixpo es historia. Más conocida con el nombre de Isabel Moctezuma, Tecuixpo era la hija favorita del emperador

Los curas nos querían devotos en mayo, marciales en septiembre y angelicales en diciembre, cuando la publicidad, las luces y los aparadores extorsionaban optimismo obligatorio