Luego de esta tenaz fabricación de perfecciones, a la pobre Dulcinea construida por don Quijote sólo le resta colapsar por culpa del “encantamiento” con que Sancho la aterriza en la gordita Aldonza Lorenzo
Guillermo Sheridan12/04/2016
Una pork(y)eriza
Guillermo Sheridan22/03/2016
Smog a la mexicana
Guillermo Sheridan15/03/2016



