Con el apogeo de la corrupción como intercambio social, los costos impuestos a la colectividad son morales por el malestar generalizado producto de la apatía para combatirla, son políticos por el cuestionamiento a los hechos ilícitos, son económicos por el despilfarro de los recursos públicos y finalmente sociales por la clara desigualdad en el tratamiento de los actores

Especialistas afirman que el problema no se detuvo con la pandemia y que hubo un deficiente proceso para adquirir las mascarillas y las pruebas para detectar el Covid-19 en prácticamente toda Centroamérica